Resumen:
La presente investigación tiene como objetivo sistematizar la información existente sobre los factores protectores de la conducta suicida desde un enfoque neuropsicológico en el contexto latinoamericano durante el periodo 2015–2025. Se analizan sus manifestaciones en diversos ámbitos etarios, sociales, familiares,educativos y comunitarios.Para ello, se realizó una búsqueda exhaustiva en bases de datos científicas como Scopus, PubMed, LILACS y SciELO, seleccionándose 28 estudios que cumplían con los criterios de inclusión metodológica y pertinencia temática. Los resultados evidencian que los principales factores protectores se relacionan con la autorregulación emocional, la resiliencia, la flexibilidad cognitiva, la espiritualidad y el sentido de pertenencia, todos ellos vinculados con las funciones ejecutivas y las estructuras cerebrales prefrontales y límbicas, implicadas en la regulación afectiva y el control de impulsos (Silva et al., 2019; Herrera et al., 2021).Asimismo, se observa que la edad modula la naturaleza de los factores protectores: en la adolescencia predominan la autoestima y la regulación emocional,mientras que en la adultez destacan la resiliencia y la espiritualidad (Méndez-Bustos, 2025; Molina, 2020; Euseche, 2025). Los entornos familiares, educativos y comunitarios fortalecen estos mecanismos al promover vínculos seguros, cohesión social y oportunidades para el desarrollo emocional (Pulido-Guerrero, 2022;Valdés-García, 2024; Quiceno, 2022). Tras la pandemia, emergieron nuevos recursos protectores mediados por la tecnología, como la telepsicología y las redes virtuales de apoyo; sin embargo, el contacto interpersonal directo continúa siendo el principal modulador neuroemocional (Puig-Lagunes, 2024; Silva, 2024).En conjunto, los hallazgos sugieren que la conducta suicida debe abordar sedes de un modelo neuropsicológico-contextual, en el que interactúan los niveles biológico, psicológico y social (García et al., 2018). Se concluye que la integración de la neuropsicología en las estrategias de prevención y promoción de la salud mental resulta esencial para fortalecer los recursos protectores individuales y colectivos en los contextos latinoamericanos.