CALIDAD DE SUEÑO, SOMNOLENCIA DIURNA, HIGIENE DEL SUEÑO Y ESTRÉS ACADÉMICO EN ESTUDIANTES DE UN INSTITUTO SUPERIOR DE LIMA TESIS PARA OPTAR EL GRADO DE DOCTOR EN PSICOLOGÍA JORGE LUIS LINARES WEILG LIMA – PERÚ 2025 ASESOR Dr. Giancarlo Ojeda Mercado JURADO DE TESIS DR. CARLOS ALBERTO LOPEZ VILLAVICENCIO PRESIDENTE DR. DAVID HILARIO JÁUREGUI CAMASCA VOCAL DR. ROBERTO BUENO CUADRA SECRETARIO DEDICATORIA A toda mi familia, por ser el motivo de este gran esfuerzo AGRADECIMIENTO A todas las personas que formaron parte de este proceso de aprendizaje, especialmente a mi asesor, el Dr. Giancarlo Ojeda Mercado FINANCIAMIENTO Tesis autofinanciada TABLA DE CONTENIDOS RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN………………………………………………………. CAPÍTULO I: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 1.1. Identificación del problema……………………………..………… 1.2. Justificación e importancia del problema…………………………. 1.3. Limitaciones de la investigación………………………………….. 1.4. Objetivos 1.4.1. Objetivo General…………………..………….….………… 1.4.2. Objetivos Específicos……………..………….…………….. CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 2.1 Aspectos conceptuales pertinentes 2.1.1 Sueño: generalidades y características ……………….……. 2.1.2 Cronotipos y sueño …………………………………………. 2.1.3 Trastornos del sueño …………………….……………….… 2.1.4 Neurofisiología del estrés …………………………..………. 2.1.5 Estrés académico …………………………………………… 2.1.6 Afrontamiento del estrés …………………………...………. 2.1.7 Sueño y estrés académico ………………………….………. 2.2 Investigaciones relacionadas 2.3 Definiciones conceptuales y operacionales de variables 2.3.1 Calidad de sueño 1 3 3 6 8 8 8 9 10 10 10 13 15 20 22 26 28 29 34 35 2.3.2 Somnolencia diurna 2.3.3 Higiene del sueño 2.3.4 Estrés académico 2.4 Hipótesis 2.4.1 Hipótesis General ………………………….…………..…… 2.4.2 Hipótesis Específicas ….…………………….…….……….. CAPÍTULO III: METODOLOGÍA 3.1 Nivel y tipo de investigación ……………………………...……… 3.2 Diseño de la investigación …...…………………………………… 3.3 Naturaleza de la muestra 3.3.1 Descripción de la población …………………………….. 3.3.2 Muestra y método de muestreo ……………………..…... 3.3.3 Criterios de inclusión y exclusión……………………..… 3.4 Instrumentos 3.4.1 Índice de calidad de sueño de Pittsburgh ………………... 3.4.2 Escala de somnolencia de Epworth ………..…………… 3.4.3 Índice de higiene del sueño ………………………………. 3.4.4 Inventario Sistémico Cognoscitivista SISCO SV-21 3.5 Procedimiento de recolección de datos ………………………..…. 3.6 Plan de análisis de datos ……………………………...………..…. 3.7 Consideraciones éticas ……………………………………………. CAPÍTULO IV: RESULTADOS 4.1 Resultados generales ………………..…………………………… 4.2 Modelo de ecuaciones estructurales propuesto ……….………… 36 37 38 40 40 40 41 41 41 42 42 42 43 44 44 44 44 45 45 46 50 52 52 60 4.3 Re-especificación del modelo de ecuaciones estructurales ..…… 4.4 Comparación entre modelo original y re-especificado ……….… 4.5 Pruebas de hipótesis ……………………………………………… V.- DISCUSIÓN …….…………...…….……………………………. VI.- CONCLUSIONES …..………....…………………………………. VII.- RECOMENDACIONES ..…………..…………………………….. VIII.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS………………………….. IX.- ANEXOS………………………….….…………………………… 62 65 66 74 88 90 93 116 ÍNDICE DE TABLAS Tabla 1: Matriz de operacionalización de variable: Calidad de sueño Tabla 2: Matriz de operacionalización de variable: Somnolencia diurna Tabla 3: Matriz de operacionalización de variable: Higiene del sueño Tabla 4: Matriz de operacionalización de variable: Estrés académico Tabla 5: Perfil general de los jueces expertos Tabla 6: Cálculo del coeficiente V de Aiken para validez de contenido (juicio de expertos) Tabla 7: Cálculo del coeficiente V de Aiken para validación semántica (docentes) Tabla 8: Resultados del análisis factorial exploratorio Tabla 9: Descripción general de los resultados Tabla 10: Análisis de relaciones: efectos directos e indirectos (mediación) entre variables latentes Tabla 11: Análisis de relaciones (modelo re-especificado): efectos directos e indirectos (mediación) entre variables latentes Tabla 12: Comparación de valores entre el modelo original y el modelo re-especificado Tabla 13: Índices de ajuste del modelo re-especificado y puntos de corte Tabla 14: Instrumentos y escalas de medición Tabla 15: Matriz de operacionalización de variables (tabla general) 36 37 38 39 47 52 53 54 59 62 65 66 67 72 116 ÍNDICE DE FIGURAS Figura 1: Modelo de ecuaciones estructurales: Esquema básico de relaciones entre variables latentes: calidad de sueño, somnolencia diurna, higiene del sueño y estrés académico Figura 2: Gráfico de sedimentación Figura 3: Análisis factorial confirmatorio del índice de higiene del sueño (modelo original) Figura 4: Análisis factorial confirmatorio del índice de higiene del sueño (modelo re-especificado) Figura 5: Modelo de ecuaciones estructurales (original) Figura 6: Modelo de ecuaciones estructurales (re-especificado) Figura 7: Gráfico de dispersión para calidad de sueño e higiene del sueño Figura 8: Gráfico de dispersión para calidad de sueño y somnolencia diurna Figura 9: Gráfico de dispersión para somnolencia diurna e higiene del sueño Figura 10: Gráfico de barras con frecuencias y porcentajes para estrés académico, por sexo 6 55 56 57 61 64 68 70 71 73 RESUMEN El estrés académico se encuentra presente en los estudiantes de educación superior, a lo largo de todo el periodo de estudios, siendo influenciado a su vez por diversos factores, como la mala calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño. El sueño es un proceso vital para el ser humano, motivo por el cual se deben tener los cuidados necesarios para mantener una buena salud física y psicológica, realizar adecuadamente las actividades cotidianas, así como afrontar las exigencias de la actividad académica a lo largo del tiempo. El presente estudio tiene como objetivo determinar la validez de un modelo que logre explicar la respuesta del estrés académico a partir de la calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. El estudio es de nivel explicativo, enfoque cuantitativo, diseño no experimental de corte transversal, basado en un modelo de ecuaciones estructurales, para lo cual se aplicaron instrumentos validados para población peruana, en una muestra de 400 estudiantes. Los índices estadísticos de ajuste obtenidos son: GFI = .892, CFI = .866, RMSEA = .047 (IC 90% = .042 - .053), SRMR = .060, PARSIMONIA: PNFI = .687, PGFI = .754, CMIN/DF = 1.897. Los resultados permiten inferir que las variables relacionadas al sueño podrían estar afectando al estrés académico, el modelo total presenta un ajuste aceptable, aunque no todos los índices de ajuste sean óptimos desde una perspectiva estadística. Palabras clave: calidad de sueño, higiene del sueño, somnolencia diurna, estrés académico, ecuaciones estructurales ABSTRACT Academic stress is present in higher education students throughout the entire period of study, being influenced by various factors, such as poor sleep quality, daytime sleepiness and sleep hygiene. Sleep is a vital process for human beings, which is why the necessary care must be taken to maintain good physical and psychological health, adequately carry out daily activities, as well as face the demands of academic activity over time. The present study aims to determine the validity of a model that can explain the response of academic stress based on sleep quality, daytime sleepiness and sleep hygiene in students from a higher institute in Lima. The study is explanatory, quantitative approach, non-experimental cross-sectional design, based on a structural equation model, for which validated instruments for the Peruvian population were applied, in a sample of 400 students. The statistical fit indices obtained are: GFI = .892, CFI = .866, RMSEA = .047 (CI 90% = .042 - .053), SRMR = .060, PARSIMONY: PNFI = .687, PGFI = .754, CMIN/DF = 1.897. The results allow us to infer that variables related to sleep could be affecting academic stress., the total model presents an acceptable fit, although not all fit indices are optimal from a statistical perspective. Keywords: sleep quality, sleep hygiene, daytime sleepiness, academic stress, structural equations 1 INTRODUCCIÓN El presente trabajo se centra en investigar la potencial relación de causalidad de tres variables relacionadas al sueño en el estrés académico en estudiantes de un instituto superior de Lima, en la cual se considera a priori la relación entre las variables de estudio, sustentándose en la literatura teórica y en antecedentes, lo que permite plantear un estudio de nivel explicativo a través de un modelo de ecuaciones estructurales o structural equation modeling (SEM), con el fin de determinar la asociación estadística entre las variables independientes (calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño), y la relación de causalidad con la variable dependiente (estrés académico). El sueño es un proceso fisiológico y psicológico vital para el ser humano, tanto individual como en su desarrollo integral como parte de la sociedad, es por ello que la privación del sueño, voluntaria o involuntaria, trae consigo efectos deletéreos en la salud física y psicológica de las personas, viéndose afectada la calidad de vida y el desempeño en sus actividades cotidianas. En el entorno académico, la calidad de sueño resultaría de significativa importancia para el desempeño del estudiante, por ello el logro de un sueño saludable y reparador sería un factor de importancia para cumplir adecuadamente con los objetivos académicos. En muchas oportunidades no se obtiene una adecuada calidad de sueño, posiblemente debido a la falta de información sobre higiene del sueño, hábitos inadecuados o ambos, provocando la aparición de trastornos como la somnolencia diurna excesiva, lo cual llevaría, tanto a la aparición como al incremento de los niveles de estrés académico, por ende, dificultando un desempeño académico eficaz. El estudio centrado en la asociación 2 de factores relacionados al sueño con el estrés académico, busca incrementar el conocimiento sobre las implicancias del sueño en la actividad académica, ello como parte del desarrollo individual y social de las personas en su rol de estudiantes, además de considerar su aplicación práctica en el entorno educativo nacional e internacional. 3 CAPÍTULO I: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA 1.1. Identificación del problema Los trastornos de sueño son reconocidos como unos de los mayores problemas de salud pública en la sociedad moderna a nivel mundial (Chattu et al., 2018), motivo por el cual la falta de conocimiento sobre el sueño y sus cuidados, determinan comportamientos que impiden mantener una salud física y mental adecuada, incidiendo negativamente en la calidad de vida de las personas, entre ellos la actividad académica y afrontamiento al estrés en estudiantes universitarios (Suardiaz-Muro et al., 2020). Diversos factores como horarios inadecuados de sueño, estrés, ruido, consumo de sustancias como alcohol y cafeína, o trastornos de sueño en general, afectan el normal desarrollo del sueño en el ser humano, viéndose afectado el desempeño de sus actividades diarias, reconociendo la importancia de incrementar el conocimiento sobre el sueño en la sociedad (Medrano-Martínez & Ramos-Platón, 2016). Intervenciones en estudiantes universitarios, como la meditación plena, mostraron una disminución significativa del estrés y consecuentemente una mejora en la calidad del sueño, aunque no es clara la direccionalidad de la relación, es decir, todo indica que la reducción del estrés mejoraría la calidad de sueño, pero no necesariamente en la dirección inversa (Irish et al., 2015). La privación del sueño afecta negativamente el correcto desarrollo de las funciones cognitivas vinculadas a la actividad académica, ya que durante el sueño se consolida el aprendizaje y la memoria adquirida durante el día, permitiendo el equilibrio entre el comportamiento, el aspecto emocional y la interacción social del individuo como 4 parte de la comunidad, siendo el entorno educativo uno de los que puede verse afectado por los trastornos de sueño (Fabres y Moya, 2021). Muchas veces, el sueño es considerado como una pérdida de tiempo lo que conlleva a comportamientos inadecuados en relación a los hábitos de sueño en deterioro de la salud física y mental. Personas que no siguen hábitos de sueño saludables o realizan labores durante horarios nocturnos han reportado problemas cognitivos como dificultades en el aprendizaje, consolidación de la memoria, evaluación objetiva de la información, entre otros, al igual que problemas físicos como enfermedades cardiovasculares, obesidad, cáncer, entre otros (Acosta, 2019). Cabe considerar que la situación de pandemia por COVID-19 constituye un factor que ha modificado el comportamiento humano en relación a las variables de estudio, como la modificación de los hábitos de sueño, específicamente el incremento del insomnio a causa del estrés, generando cambios en el estilo de vida de las personas. Aspectos como el aislamiento y distanciamiento social son capaces de generar estrés, ansiedad, miedo, depresión, ira, frustración y alteración en el sueño, impidiendo a las personas realizar sus actividades con normalidad, ello en comparación al periodo pre pandémico, siendo un motivo a tomar en cuenta pese a no ser objetivo del presente estudio (Marín et al., 2020; Allende-Rayme et al., 2022). Considerando la relevancia de profundizar en el conocimiento sobre la relación entre los factores vinculados al sueño y el estrés académico, en beneficio de la salud física y psicológica de los individuos, específicamente de estudiantes de nivel superior, el presente estudio propone un modelo causal de investigación. 5 Se plantea el modelo de ecuaciones estructurales (ver Figura 1), apoyado en la revisión y análisis de literatura especializada, con la finalidad de determinar las relaciones de influencia y mediación entre las variables latentes independientes: calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño (a través de sus respectivas variables observadas), hacia la variable latente dependiente: estrés académico (y sus variables observadas) (Medrano y Muñoz-Navarro, 2017; Escobedo Portillo et al., 2016). Considerando las relaciones de bidireccionalidad entre las variables de estudio, ello en base a la revisión de literatura especializada sobre calidad de sueño, somnolencia diurna, higiene de sueño y estrés académico, se estableció un modelo básico sobre el cual interactúan las 4 variables, se calculó la asociación estadística en base a parámetros libres, ya que los valores eran desconocidos, pudiendo estimarlos a partir del análisis. Se evaluó el ajuste global del modelo a través del análisis factorial confirmatorio, ello con la finalidad de determinar los valores de asociación estadística y direccionalidad de las relaciones entre las variables, identificando los valores óptimos para el modelo. Finalmente, se hipotetizó el modelo basado en relaciones de causalidad, considerando tanto la base teórica y empírica de la literatura, así como en la direccionalidad de las relaciones y los valores óptimos de las cargas factoriales para el modelo propuesto, estableciendo que las tres variables relacionadas al sueño tienen una relación de influencia sobre el estrés académico, donde calidad de sueño tiene una relación directa sobre estrés académico, mientras que somnolencia diurna e higiene del sueño una relación causal indirecta sobre estrés académico a través de la calidad de sueño, y a su vez, somnolencia diurna e higiene del sueño están correlacionadas entre sí (Ortiz y Fernández-Pera, 2018). 6 Figura 1 Modelo de ecuaciones estructurales: Esquema básico de relaciones entre variables latentes: calidad de sueño, somnolencia diurna, higiene del sueño y estrés académico Se plantea la siguiente pregunta de investigación, expresada mediante notación con enfoque estadístico, ya que será el método de comprobación del modelo propuesto: ¿Cuál es la bondad de ajuste del modelo explicativo del estrés académico a partir de la calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima? 1.2. Justificación e importancia del problema Desde una perspectiva teórica, la presente investigación busca generar nuevo conocimiento sobre la asociación estadística entre tres variables independientes relacionadas al sueño (calidad de sueño, somnolencia, higiene del sueño) y la relación de causalidad con la variable dependiente (estrés académico) en estudiantes de un instituto superior de Lima. Si bien, estudios previos han mostrado relación entre las variables consideradas en el presente estudio, no se ha precisado 7 la existencia de una relación causal de las tres variables vinculadas al sueño (independientes) con la variable estrés académico (dependiente) como lo propone el presente proyecto a través de un modelo de ecuaciones estructurales. El estudio se constituye como un aporte de conocimiento desde una perspectiva neuropsicológica integral, incluyendo aspectos psicológicos y fisiológicos con la finalidad de abarcar un mayor nivel de análisis de la información, lo cual, junto a los estudios nacionales e internacionales ya existentes, se busca incrementar la información sobre el sueño y el estrés académico en el Perú. En el ámbito social y a partir de una visión práctica, se plantea que el conocimiento generado sea aplicado en el ámbito educativo para plantear estrategias capaces de optimizar el desempeño de los estudiantes a través del incremento de los índices de calidad de sueño y reducción del estrés académico en los estudiantes de educación superior, sentando las bases para el logro de los objetivos académicos individuales y del desarrollo de la sociedad en su conjunto. En relación al aspecto metodológico, si bien los instrumentos de recolección de información cuentan con validación para la población peruana en general, uno de ellos, el Índice de Higiene del Sueño, contaba con validación para población peruana de adultos mayores, motivo por el cual fue validado en la presente investigación para estudiantes de educación superior, lo que permite brindar a la comunidad científica un instrumento validado para su implementación en investigaciones futuras en esta población de estudio. El presente estudio se sustenta en la importancia del sueño para el ser humano, considerando que un sueño deficiente podría ser potencialmente negativo para el 8 estudiante a nivel psicológico y físico, expresándose a través del estrés académico durante el periodo de estudios. 1.3. Limitaciones de la investigación La principal limitación estuvo determinada por la naturaleza voluntaria de la participación, es decir, muestreo no probabilístico por conveniencia, lo que supone un riesgo de no alcanzar la muestra ideal estimada. Asimismo, la veracidad de la información recolectada está determinada por la voluntad, motivación, percepción y memoria de los participantes, ya que las preguntas están centradas en sus experiencias pasadas relacionadas a la experiencia subjetiva de su propia calidad de sueño, hábitos relacionados al sueño y estrés académico. La recolección de información a través de los instrumentos, se realizó en un solo periodo de tiempo, es decir, no considera datos repetidos a través del tiempo, lo que impide conocer el comportamiento de los participantes a lo largo del ciclo académico. Los resultados no podrán ser generalizados a otros tipos de estudiantes de educación superior, como otros institutos o universidades, en este caso, solo serán aplicables a la población de la institución estudiada. 1.4. Objetivos 1.4.1. Objetivo General Determinar la bondad de ajuste del modelo explicativo del estrés académico a partir de la calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. 9 1.4.2. Objetivos Específicos - Identificar la relación entre la calidad de sueño e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. - Identificar la relación entre la calidad de sueño y la somnolencia diurna en estudiantes de un instituto superior de Lima. - Identificar la relación entre la somnolencia diurna y la higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. - Comparar el nivel de estrés académico por sexo, en estudiantes de un instituto superior de Lima. 10 CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 2.1 Aspectos conceptuales pertinentes 2.1.1 Sueño: generalidades y características El sueño es un proceso fisiológico vital para el ser humano, caracterizado por la disminución del estado de consciencia y capacidad para reaccionar a estímulos externos. Es un proceso reversible, a diferencia de condiciones patológicas, de sedación o estado de coma, asimismo se produce un estado de inmovilidad y relajación muscular. Durante el sueño se llevan a cabo diversos procesos de reparación y retorno al equilibrio del organismo desde niveles celulares hasta cognitivos, como la consolidación de las memorias y los aprendizajes recibidos durante el día. Está determinado por el ciclo circadiano de luz y oscuridad, el cual se produce cada 24 horas aproximadamente. La interrupción o eliminación del sueño, ya sea voluntaria o involuntaria, resulta dañina para la salud del individuo, produciendo alteraciones físicas, psicológicas y conductuales. Se ha determinado que la falta de sueño, no solo afecta negativamente las funciones cognitivas de la persona, sino que además es condicionante de la aparición de afecciones cardiacas, trastornos psiquiátricos, obesidad, cáncer, accidentes automovilísticos, problemas cognitivos, entre otros (Fabres y Moya, 2021; Chattu et al., 2018). El sistema nervioso central es el encargado de guiar el funcionamiento del reloj biológico del organismo. De manera general, la señal de luz se transforma en señal eléctrica mediante un proceso llamado transducción, permitiendo que la señal viaje por las vías visuales, desde el ojo hasta la corteza visual primaria en el lóbulo 11 occipital, para posteriormente ser procesado por las cortezas de asociación. Durante dicho proceso, la luz estimula el núcleo supraquiasmático del hipotálamo (NSQ), el cual recibe la estimulación que ingresa a través de los receptores fotosensibles de las vías visuales para generar el ciclo sueño-vigilia (Aguilar et al., 2017). El sueño se divide en dos etapas principales, sueño REM (rapid eye movements) o MOR (movimientos oculares rápidos), y sueño NREM (non rapid eye movements) o NMOR (sin movimientos oculares rápidos). El sueño NREM se subdivide en 3 fases (N1, N2, N3), aunque algunos autores consideran una cuarta fase. Cada ciclo completo de sueño consiste en atravesar por las etapas REM y NREM, incluidas sus 3 fases, el cual tiene una duración aproximada de 90 minutos y se repiten de 4 a 6 veces por periodo de sueño nocturno. Las fases de vigilia, sueño REM y NREM se producen en forma progresiva en una secuencia de cinco etapas: vigilia, N1, N2, N3 y REM, donde el 75% lo ocupa la fase NREM, siendo la fase N2 la de mayor duración. Durante el primer ciclo, el sueño REM es el más corto en duración, aunque aumenta en duración a medida que va avanzando la noche, mientras que el sueño NREM se hace más corto. La primera fase de sueño N1, se produce en el paso de la vigilia al sueño lento, caracterizado por ondas lentas de electroencefalograma. La segunda fase N2, presenta una disminución de la actividad cerebral, así como valores fisiológicos como la frecuencia respiratoria, tono muscular y temperatura, siendo la fase con mayor duración con un 45% del total de sueño. Finalmente, la fase N3 presenta ondas lentas y sueño profundo, siendo donde se produce la reparación ósea y muscular, así como optimizar el sistema inmunológico. Importantes procesos, como la consolidación de nuevas memorias y aprendizajes se llevan a cabo durante la fase REM y N2 del sueño 12 NREM, motivo por cual la privación o alteración del sueño se convierte en un potencial condicionante para tener problemas cognitivos alterando negativamente el proceso de plasticidad neuronal que permiten consolidar lo aprendizajes del día (Patel et al., 2022; Zielinski et al., 2016). Asimismo, la calidad de sueño es un proceso complejo asociado a diversos factores, como cantidad de horas, latencia (tiempo en lograr el sueño una vez acostado), fragmentación (despertares nocturnos que interrumpen el sueño), entre otros, que determinan la dificultad para establecer valores objetivos sobre la calidad. La polisomnografía es el método estándar para registrar con objetividad los diversos valores fisiológicos, pero al resultar un proceso costoso y fuera del alcance se han establecido métodos más asequibles, como cuestionarios efectivos y validados frente a los resultados de la polisomnografía, como el índice de calidad de sueño de Pittsburgh, el cual es considerado como el instrumento más efectivo para cuantificar la variable de calidad de sueño en personas saludables (Krystal & Edinger, 2008). Existe una serie de pautas para lograr una buena calidad de sueño, denominadas higiene del sueño, las cuales, al ser recomendaciones, obtiene la cualidad de voluntarias, motivo por el cual algunas personas las cumplen y otras no, aunque ello también estaría determinado, tanto por su conocimiento como por su práctica. Algunas personas siguen las pautas de higiene del sueño sin haber recibido dicha información previamente, posiblemente por aprendizaje previo determinada por el entorno en forma de hábitos. Con el objetivo de obtener información sobre los hábitos relacionados al sueño, se elaboró un instrumento validado de sencilla aplicación denominado el Índice de Higiene del Sueño, el cual recoge información 13 sobre comportamientos relacionados a las recomendaciones de la higiene del sueño (Merino-Andréu et al., 2016; Attarian, 2010). El ser humano enfrenta permanentemente situaciones de estrés las cuales son posible superar mediante la puesta en práctica de comportamientos que contribuyan a mantener una salud integral, por ello se recomienda adquirir hábitos saludables, como el cuidado de la calidad del sueño, alimentación saludable, entre otros, que lleven a la mejora de la calidad de vida, lo cual se reflejará, tanto en la salud y bienestar integral de las personas, como en el desarrollo adecuado de las actividades de la vida diaria (World Health Organization, 2020). 2.1.2 Cronotipos y sueño El ciclo luz-oscuridad se encuentra determinado por la rotación del planeta alrededor del sol, conocido como reloj solar, siendo el principal sincronizador del reloj biológico, el cual tiene una base genética y regula los procesos fisiológicos en los seres humanos, como el metabolismo o el ciclo sueño-vigilia, y que a su vez interactúa con el reloj social, aquel determinado por la hora local en función de las actividades sociales, como los horarios de ingreso al trabajo o los estudios, todo ello fijado por la ubicación geográfica y zona horaria. La interacción de estos tres relojes determina los llamados cronotipos, definida como la preferencia individual para realizar las actividades cotidianas, estableciéndose 3 cronotipos: matutino o diurno (alondras), vespertino o nocturno (búhos), y el tipo intermedio, pudiendo cambiar a lo largo de la vida. La desincronización entre los relojes provoca el llamado jet social, el cual se define como la diferencia del tiempo de sueño entre los días laborables y los días libres, por lo general establecidos como los días de 14 semana y fines de semana respectivamente, estableciendo que las personas realizan sus actividades de acuerdo a la hora local en días laborables y el ciclo circadiano- biológico en días libres, provocando la alteración del ciclo vigilia-sueño y el desempeño de las actividades cotidianas (Roenneberg, 2023; Roenneberg et al., 2019; Ajeebi et al., 2024). Los individuos de cronotipo matutino suelen dormir temprano por la noche y despertarse temprano por la mañana, logrando su más alto nivel de actividad durante el día, mientras que los del cronotipo vespertino tienen horarios variables para acostarse y despertarse, determinando un rendimiento principalmente nocturno. Cabe indicar que, aproximadamente el 60% de la población mundial adulta no pertenece a ninguno de los dos cronotipos principales, teniendo un desfase entre horarios de sueño, estilos de vida y actividades cotidianas. Los individuos del cronotipo vespertino, y no clasificado, presentan cansancio y somnolencia diurna excesiva, evidenciándose a través de comportamientos como bostezos y siestas durante el día, además, se relaciona con bajo rendimiento, problemas psicológicos como ansiedad, estrés, depresión, entre otros. En estudiantes universitarios del cronotipo vespertino, se altera la calidad de vida, así como la salud física y psicológica, presentándose problemas de memoria, estrés, ausentismo y bajo rendimiento académico (Arastoo et al., 2024). Si bien, los cronotipos matutinos y vespertinos tienen características generales de respuesta fisiológica del organismo y de comportamiento en relación al ciclo vigilia-sueño, la gran mayoría de individuos no cuenta con una clasificación establecida de cronotipo, haciendo más difícil la elaboración de estrategias para abordar los problemas derivados de la desincronización de los tres relojes, 15 afectando la salud y el desempeño de las actividades cotidianas. El cronotipo, el cual está determinado principalmente a nivel genético, es susceptible de modificaciones en función de aspectos sociales, culturales y ambientales, por ello resulta importante que las actividades académicas puedan verse influenciadas por el cronotipo del estudiante. Cambios sociales, como el uso de dispositivos electrónicos, principalmente en el cronotipo vespertino, podrían alterar los relojes biológicos en función de la hora local, afectando negativamente, no sólo los patrones de sueño, sino el rendimiento en las actividades académicas (Imam et al., 2024). La relación entre calidad de sueño, trastornos de sueño como la somnolencia diurna y trastornos mentales como el estrés, podrían verse mediados por el cronotipo de los estudiantes. Los individuos de cronotipo vespertino muestran mayores síntomas de angustia y síntomas depresivos, en comparación a los cronotipos matutinos, asimismo, la mala calidad de sueño se ha asociado con somnolencia diurna, y la capacidad para afrontar problemas es menor en individuos con mala calidad de sueño, en el cronotipo vespertino. Los cambios en el cronotipo se asocian con la mala calidad de sueño y la somnolencia diurna en los estudiantes, principalmente en el cronotipo vespertino, quienes presentan mayor presencia de trastornos de sueño evidenciado mala calidad de sueño y mayor nivel de somnolencia diurna (Rose et al., 2015). 2.1.3 Trastornos del sueño Se han establecido una serie de trastornos de sueño, como narcolepsia, apnea obstructiva del sueño, síndrome de piernas inquietas, pesadillas, entre otros, siendo 16 el insomnio el que tiene mayor prevalencia en la población mundial, producida por diversos factores como malos hábitos, condiciones del entorno o determinantes fisiológicos, que modifican al ciclo de vigilia y sueño. La recomendación es seguir las pautas de higiene del sueño, que buscan el control de variables asociadas al entorno con la finalidad de lograr una buena cantidad y calidad de sueño. Aunque no existe un listado único, las recomendaciones de higiene del sueño han demostrado tener efectos positivos en quienes las siguen, mejorando la calidad de sueño, reduciendo el tiempo para concebir el sueño, evitando despertares nocturnos, reducción de ruidos o iluminación en la habitación, entre otras. Los trastornos de sueño son considerados como potencialmente dañinos para la salud a corto, mediano y largo plazo, por lo que merecen la atención de todos aquellos que deseen mantener o recuperar una buena calidad de vida a través de una buena calidad de sueño. Se ha establecido que los hombres presentan mayor porcentaje de trastornos de sueño en relación a las mujeres, posiblemente asociado al mayor volumen de tejidos blandos a nivel de las áreas respiratorias y generando apnea obstructiva del sueño, por ende, mala calidad de sueño (Tlatoa-Ramírez et al., 2015). Los estados de vigilia y sueño están determinados por el adecuado funcionamiento de estructuras cerebrales mediados a su vez por procesos bioquímicos, los cuales, al verse alterados, debido a comportamiento inadecuados, provocan la necesidad de dormir durante el día, afectando la calidad de vida y el desempeño de las actividades cotidianas. La somnolencia diurna excesiva es considerada como una de las afecciones a la salud más frecuentes de la vida moderna, causada por falta de conocimiento sobre la importancia del sueño, consumo de medicamentos, entre otros factores, lo cual incrementa sus efectos negativos junto a otros trastornos, 17 como apnea obstructiva del sueño al interrumpir el ingreso de oxígeno al cerebro, lesiones, trastornos psiquiátricos o enfermedades neurodegenerativas, pudiendo llegar incluso a episodios de hipersomnia, mediante el cual la necesidad de dormir se hace incontrolable. Se han establecido formas de evaluar y valorar la somnolencia, tanto de forma subjetiva a través de instrumentos como cuestionarios en el cual las personas brindan sus respuestas en relación al deseo de dormir durante el día, así como de forma objetiva mediante pruebas fisiológicas como la prueba de latencia múltiple que determina la capacidad para concebir el sueño o la prueba de mantenimiento de la vigilia que mide la capacidad para mantenerse despierto (Bollu et al., 2018). La somnolencia diurna provoca diversos trastornos físicos y conductuales como la falta de atención, coordinación e irritabilidad, lo cual se ve reflejado en el quehacer diario, muchas veces sin causa aparente. La medición de la somnolencia diurna resulta compleja debido a la subjetividad, aunque presenta manifestaciones conductuales como bostezos frecuentes, falta de atención y concentración, entre otras, las cuales hacen posible su registro y cuantificación. Uno de los instrumentos más utilizados por su accesibilidad y facilidad de aplicación, es la Escala de Somnolencia de Epworth, la cual ha sido validada y aceptada por especialistas en medicina del sueño por sus altas cualidades psicométricas, siendo recomendada para su aplicación en personas con o sin trastornos de sueño, con o sin privación de sueño (Escobar-Córdoba et al., 2011). La somnolencia diurna podría determinar un deterioro en el ámbito académico, laboral y social en general, debido al deseo incontrolable por dormir en situaciones donde se requiere un alto grado de atención y concentración. Estudiantes y 18 profesionales de ciencias de la salud son los grupos más afectados por este trastorno debido a la alta exigencia académica y desempeño profesional en horarios nocturnos o altamente cambiantes. Existen diversas causas de la somnolencia diurna excesiva, las cuales se dividen en primarias (narcolepsia, hipersomnia) y secundarias, divididas en tres: durante o asociados al sueño (tipo de actividad diaria, síndrome de piernas inquietas, alteración del ciclo circadiano), estado clínico (enfermedades neurológicas o psiquiátricas, cáncer, lesiones cerebrales) y consumo de medicamentos que alteran el sueño. Las exigencias de la actividad académica o laboral llevan a las personas a mantenerse despiertas por más horas de lo debido, sacrificando las horas de sueño, motivo por el cual se produce una falta de sueño que el organismo busca compensar con el deseo de dormir durante momentos del día en el cual se realizan tareas que requieren de atención, memorización, razonamiento, y que se ven afectados negativamente por la falta de sueño. El consumo de sustancias inhibidoras de sueño, como cafeína o productos estimulantes, alteran, no solo la cantidad y calidad de sueño, sino que impiden el normal desarrollo secuencial de las etapas de sueño REM y NREM, provocando efectos negativos durante la ejecución de actividades cotidianas en forma adecuada (Niño García et al., 2018). En el ámbito académico, el síndrome de quemado o burnout, se presenta como una situación de estrés crónico en la cual el estudiante tiene la percepción de incapacidad para afrontar el reto académico, viéndose reflejado como un estado de agotamiento, pérdida de motivación y disminución del desempeño académico, en este caso, los diversos problemas de sueño aparecen como síntomas anexos a la condición de estrés. Reconociendo las funciones reparadoras del sueño, su 19 deprivación conduce a la disminución de capacidades físicas y psicológicas en el estudiante, impidiendo enfrentar con éxito retos académicos como, sesiones de aprendizaje, prácticas o evaluaciones, que exigen concentración, aprendizaje, memorización, resolución de problemas, entre otras tareas cognitivas propias de su actividad (Amaral et al., 2021). Existe evidencia de que la buena calidad de sueño se relaciona con el aprendizaje y memorización a largo plazo, salud física y psicológica, desempeño de tareas cognitivas y rendimiento académico. Estudiantes de niveles colegiales y universitarios reportan altos niveles de privación de sueño, mala calidad de sueño y somnolencia diurna, lo cual trae como consecuencia un bajo desempeño de tareas cognitivas y desempeño académico. Considerando los tipos de memoria y en relación al desempeño de la memoria, se ha establecido que la memoria procedimental se encuentra vinculada al sueño REM y la memoria declarativa al sueño NREM, lo que confirmaría la vital importancia de mantener un sueño saludable al respetar la secuencia de las etapas de sueño REM y NREM de acuerdo al ciclo circadiano, buscando asegurar que cada etapa del sueño se cumpla de forma natural a fin de consolidar las memorias y aprendizajes durante las horas de sueño en forma satisfactoria. Se ha establecido que la corteza prefrontal (PFC, prefrontal cortex) es altamente sensible a la deprivación del sueño, y considerando que las funciones cognitivas están estrechamente relacionadas con esta importante área cerebral, la mala calidad de sueño afectaría el desempeño de funciones cognitivas vitales para la actividad académica. El deterioro de funciones como la memorización, toma de decisiones, pensamiento creativo y complejo, como resultado de una mala calidad de sueño, tendrían un efecto negativo en el 20 desempeño académico en el estudiante, además, considerando que la PFC es el área responsable de integrar las funciones y planificar las respuestas, también se verían afectadas en forma negativa las funciones de procesamiento y regulación emocional y social del individuo (Perotta et al., 2021; Curcio et al., 2006). 2.1.4 Neurofisiología del estrés El estrés es la respuesta adaptativa del organismo frente a eventos considerados como peligrosos para la salud y bienestar físico, psicológico y social del individuo, dicha respuesta se produce a nivel fisiológico, psicológico y comportamental. El estrés es entendido como la relación entre el individuo y las demandas exigidas por el medio ambiente, y la percepción de incapacidad para enfrentar la situación estresante (Higuera-Trujillo et al., 2019). El tiempo es un factor de importancia a considerar ya que algunos procesos fisiológicos y psicológicos requieren de varias fases para la elaboración de las respuestas al estrés. Procesos cognitivos como la memoria y el aprendizaje dependen a su vez de la activación de diversas áreas cerebrales, como la amígdala y el hipocampo, y a su vez de los procesos neuroendocrinos de activación fisiológica, los cuales se activan en momentos distintos y podrían determinar que la elaboración de la respuesta frente al estrés se encuentre condicionada al tiempo disponible con el que cuente el individuo en una situación determinada (Thomas & Karanian, 2019). El individuo, frente a los estímulos estresantes responde a nivel fisiológico, principalmente mediante dos grandes procesos, el primero y más rápido es la que se produce a través del sistema simpático adrenomedular (SAM), y el segundo 21 proceso que se lleva a cabo mediante la puesta en marcha del eje hipotálamo- pituitaria-adrenales (HPA) para la ejecución de la respuesta psiconeuroinmunoendocrina del organismo. El SAM ejecuta la respuesta inmediata al detectar al estímulo estresante, se activa la respuesta del sistema nervioso autónomo simpático a través de la estimulación de la zona medular de las glándulas suprarrenales, mediante lo cual se produce la liberación al torrente sanguíneo de hormonas catecolaminas, específicamente adrenalina y noradrenalina, las cuales finalmente alcanzan los adrenorreceptores de los órganos blanco, provocando actividad cardiovascular, respiratoria y muscular, para posteriormente dar la respuesta de lucha o huida. Luego se produce la respuesta del eje HPA, iniciándose cuando se estimula el núcleo paraventricular del hipotálamo (PVN - paraventricular nucleus of the hypothalamus) para provocar la liberación de la hormona liberadora de corticotropina (CRH - corticotropin-releasing hormone) la cual viaja a través de las vías portahipofisarias desde el PVN hacia la glándula pituitaria. Dicha actividad estimula la liberación de la hormona corticotropina o adrenocorticotrópica (ACTH – adrenocorticotropin) hacia las vías sanguíneas donde viaja hasta alcanzar la zona cortical de las glándulas suprarrenales, donde se produce la liberación de glucocorticoides, principalmente cortisol, hacia el torrente sanguíneo (Romero et al., 2020). El cortisol viaja hasta diversas zonas del organismo provocando la actividad de algunos órganos como respuesta al estrés, junto a la actividad previa de las catecolaminas, así como también alcanza el PVN, provocando el llamado feedback negativo a través de la estimulación del PVN por parte del cortisol al provocar la detención de liberación de CRH con la finalidad de finalizar el proceso de respuesta fisiológica al estrés, aunque en diversas ocasiones, la situación 22 estresante continúa por mayor tiempo y la liberación de cortisol se produce en forma continua, provocando una alteración fisiológica y psicológica por parte del organismo frente al estresor (Rodríguez-Fernández, et al., 2013; Zänkert et al., 2018). Las respuestas al estrés se encuentran determinadas por diversos procesos fisiológicos, entre ellos los procesos neuroendocrinos son fundamentales, estableciendo la diferencia entre hombres y mujeres debido a las variaciones hormonales del ciclo menstrual. Frente a situaciones de estrés, los niveles de cortisol salival son mayores en hombres en comparación con las mujeres, incluso después del periodo de recuperación posterior al evento estresante. La variación hormonal mediante el consumo de anticonceptivos orales, evidencian la disminución de los niveles de cortisol en comparación con quienes no consumen, lo cual muestra que la variación hormonal podría ser un factor protector en relación a la respuesta fisiológica al estrés (Liu et al., 2017). 2.1.5 Estrés académico El estrés es un fenómeno en el cual intervienen una gran cantidad y diversidad de variables, el cual surge cuando el individuo enfrenta situaciones consideradas como peligrosas en el entorno, ello aplicado en distintas actividades de la vida cotidiana. Una situación particular de estrés es el llamado estrés académico, el cual aparece cuando el individuo, en su rol de estudiante, enfrenta una situación donde se percibe una sobrecarga de las responsabilidades académicas dentro y fuera del aula, que podrían afectar negativamente en el rendimiento académico, resolución de problemas, relación con los profesores y compañeros, tareas, exámenes, entre otros. 23 El estrés académico considera la existencia de un desequilibrio a nivel cognitivo, emocional, fisiológico y comportamental, que producen diversas alteraciones de tipo muscular, digestivas, cefaleas, trastornos de sueño, problemas de concentración, memorización y aprendizaje. Los estresores académicos son considerados como eventos nocivos para el estudiante (distrés), aunque se considera que niveles moderados de estrés podrían resultar beneficiosos (eustrés) al constituirse como un factor de motivación para superar los retos de la actividad académica (Alfonso Águila et al., 2015). El autor del instrumento utilizado en el presente estudio (Barraza, 2018), define al estrés académico como un proceso psicológico, adaptativo y sistémico que consta de 3 fases: en primer lugar, identificación de los estresores por parte del estudiante al estar expuesto a situaciones que valora como amenazantes, en segundo lugar, manifestación de síntomas que indican un desequilibrio a nivel sistémico, y en tercer lugar, afrontamiento a los estresores mediante la elaboración de estrategias y realización de acciones con la finalidad de superar la situación estresante. Cabe mencionar que el Modelo Sistémico Cognoscitivista del Estrés Académico, propuesto por Barraza (2018), unifica las 3 fases como un solo proceso, ya que, tanto la valoración de los estresores, la manifestación de síntomas y el afrontamiento, depende de aspectos como el aprendizaje, la experiencia previa o la personalidad del individuo, formando parte de un solo proceso sistémico que contribuye a valorar al estrés académico. Es importante considerar que el estrés académico se encuentra presente a lo largo de todo el periodo de estudios en la educación superior, siendo algunas tareas y situaciones percibidas como amenazantes y produciendo estrés académico al 24 rebasar la capacidad de superar con éxito aquellos estresores, los cuales afectan al estudiante a nivel fisiológico, psicológico y social, impidiendo el correcto desempeño de la actividad académica. Cabe indicar que el problema no es el estresor por sí mismo, sino la percepción que la persona tiene de él al considerarlo como una situación que supera sus recursos y lo etiqueta como negativo para su salud y bienestar. El estudiante posee recursos para enfrentar los eventos estresantes durante sus estudios y depende de las diversas características del individuo, como la personalidad, aprendizaje o aspectos genéticos, determinando tanto la forma de expresar el estrés académico a nivel fisiológico o comportamental, como la capacidad para enfrentar a los estresores (Silva-Ramos et al., 2020). Si bien, el estrés académico se presenta en los diversos niveles de educación, existiría una mayor intensidad en la educación superior debido a la alta exigencia académica de alcance profesional, en comparación con la educación primaria o secundaria. Asimismo, se ha señalado que factores como el agotamiento, ansiedad o alteraciones del sueño, podrían ser, tanto causa como consecuencia del estrés académico, viéndose expresado además una mayor prevalencia en el sexo femenino. Mantener niveles adecuados de estrés durante cortos periodos de tiempo parece ser una práctica adecuada en el entorno estudiantil, ya que se constituye como un factor de motivación hacia el logro de sus objetivos, por el contrario, altos niveles de estrés durante un tiempo prolongado resultan perjudiciales al deteriorar la salud y estado de ánimo de los estudiantes. Existen diversos factores de estrés académico que afectan al estudiante, aunque siempre dependiente de las características propias de cada individuo como la ansiedad al enfrentar clases, tareas o exámenes, los objetivos planteados, temperamento, confianza en sí mismo, 25 autoconocimiento de sus potencialidades, etc. Los estresores pueden dividirse en tres grupos: evaluaciones, trabajo a desarrollar y factores relacionados al proceso de aprendizaje, incluyendo a la relación con los compañeros, docentes, condiciones de trabajo, horarios, etc. siendo las que generan mayores niveles de estrés, los exámenes, participación en clase, tareas, falta de tiempo y excesiva cantidad de información. Se establece que la autorregulación emocional y comportamental del estudiante se asocia con la resiliencia o capacidad para afrontar el estrés académico, estableciendo una relación positiva entre autorregulación y emoción positiva, y relación negativa entre autorregulación y aprendizaje poco profundo (Allende- Rayme et al., 2022; De la Fuente et al., 2020). Los estudiantes conocedores de la importancia de la educación superior y que logran superar las exigencias de la actividad académica, son considerados como personas más felices que aquellos que no lo consiguen. El éxito académico forma parte del éxito en la vida, es por eso que una gran cantidad de estudiantes se autoexigen hacia el logro de sus objetivos personales, familiares y sociales, sintiéndose abrumados por la presión por lograrlo, cayendo en situaciones de estrés y afectando su salud física y psicológica. Se ha reportado que los estudiantes de mayor edad muestran menores niveles de estrés académico, posiblemente debido a su mayor experiencia y aplicación de estrategias aprendidas de afrontamiento frente a situaciones difíciles, asimismo los estudiantes de los últimos ciclos de estudio muestran mayores niveles de estrés debido a la mayor presión y exigencia propia del final de la carrera profesional. En ocasiones, la presión del estudiante está determinada por la cantidad de responsabilidades académicas, familiares y laborales que se presentan a la vez y deben ser atendidas durante el mismo periodo 26 de tiempo, incrementándose durante periodos de prácticas, exámenes o situaciones de mayor exigencia académica (Hitches et al., 2022). 2.1.6 Afrontamiento del estrés El estrés se encuentra presente en forma permanente y a lo largo de la vida de todos los seres humanos, el cual deben enfrentar y superar a medida que se van presentando, así se tienen teorías que buscan comprender la manera en que se da este proceso de afrontamiento, siendo una de ellas la teoría transaccional del estrés. Los seres humanos responden de diversas maneras a las situaciones potencialmente peligrosas, teniendo a la respuesta conductual como las más evidente debido a su naturaleza observable, a diferencia de las respuestas fisiológicas o cognitivas que no son directamente observables, pero que finalmente se evidencian a través del comportamiento. La teoría transaccional del estrés brinda los criterios para analizar la forma en que las personas afrontan los eventos estresantes, llevando a cabo una evaluación primaria para determinar si se trata de un daño o una amenaza y en base a ello hacer un análisis para ejecutar una respuesta de lucha o huida de la situación, posteriormente se realiza una evaluación secundaria que consiste en realizar una evaluación de los recursos disponibles con los que cuenta el individuo para enfrentar al estresor, y en base a ello poder determinar la posibilidad de salir exitoso o no (Lazarus y Folkman, 1987). Considerando que la teoría transaccional del estrés establece dimensiones genéricas hacia la evaluación de la respuesta frente al estresor, de manera complementaria se plantea la importancia de dos dimensiones a considerar en relación al afrontamiento. Se establece, tanto a la personalidad del individuo como uno de los 27 factores que podría determinar el estilo o forma única de evaluar y afrontar una determinada situación, posiblemente condicionada por las características del entorno en el cual se desarrolló, y sumado a ello, algún tipo de predisposición genética, y por otro lado al proceso de evaluación y respuesta realizado hacia la solución del problema. Es por ello que la unión de las dimensiones de estilo, determinada por la personalidad, y el proceso de los esfuerzos realizados, serían la mejor opción para conocer los factores de afrontamiento debido a su complejidad basada en las variables que puedan intervenir en el afrontamiento al estrés (Lazarus, 1993). Cuando las personas enfrentan una situación de estrés, se producen respuestas fisiológicas y psicológicas que podrían llevar a un desequilibrio emocional a algunos individuos, lo cual no permitiría afrontar la situación amenazante de forma adecuada, por ello se plantea que la regulación emocional sería una de las estrategias que lleve a enfrentar con éxito al estresor. Por otro lado, la persona puede plantear una estrategia basada en enfrentar al estresor, en forma directa o indirecta, mediante la eliminación o modificación del estresor, es decir, desarrollando acciones que permitan alterar la relación entre el individuo y la situación de peligro en el entorno. Específicamente, en situaciones de estrés académico, los estudiantes desarrollan respuestas fisiológicas y psicológicas, voluntarias e involuntarias, que finalmente llevan a valorar la situación estresante para elaborar la estrategia más adecuada para afrontar y superar el evento problemático causante de estrés (Cabanach et al., 2010). 28 2.1.7 Sueño y estrés académico La relación entre sueño y estrés, específicamente el estrés académico, viene siendo investigada, inclusive a partir de la educación secundaria, lo que podría indicar que los malos hábitos relacionados al sueño se hayan formado y consolidado durante esta etapa, además vinculándose a los factores académicos, interpersonales y familiares, los cuales han sido identificados como las principales fuentes de estrés en los estudiantes (Guo, 2022). Al ingresar al nivel de educación superior, los estudiantes se enfrentan a cambios que incrementan la responsabilidad académica y presión social, llevándolos a dormir menos horas, modificar la dieta, reducir la actividad física, incremento de peso, consumo de sustancias, entre otros, relacionándose con problemas de sueño. Si bien se han reportado diferencias en la calidad de sueño por sexo, no son concluyentes, ya que existen otras variables que interactúan, como factores sociodemográficos, condiciones y calidad de vida, salud física y mental, personalidad, entre otras. Asimismo, se discuten las diferencias de los niveles de estrés por profesión, así, la mayoría de estudios refieren a los estudiantes de medicina y negocios quienes presentan mayores niveles de estrés que los demás, aunque ello también podría deberse a las condiciones de cada individuo, percepción y cómo impacta en los hábitos de sueño (Schmickler et al., 2023). De las diversas variables intervinientes, se consideran como los principales determinantes de problemas de sueño a la excitación cognitiva, percepción de estrés académico, preocupación, sexo y salud física percibida. Asimismo, la mala calidad de sueño por preocupaciones, estaría determinada por la percepción de somnolencia y no necesariamente por la propensión a quedarse dormido, aspecto que contribuye 29 en la comprensión del estrés y los problemas de sueño, considerando que el proceso subjetivo de percepción posee una gran relevancia, tan igual como el estado objetivo de la salud física (Marques et al., 2016). La respuesta al estrés académico se presenta en prácticamente todos los estudiantes, en diversos grados de intensidad, incluso considerándose como necesario e inevitable, y relacionándose con altos niveles de ansiedad, síntomas asociados a la depresión, reducción en el rendimiento académico y presencia elevada de trastornos de sueño, siendo estos últimos correlacionados con el sexo femenino, y antecedentes de síntomas depresivos y de ansiedad (Alhamed, 2023; Armenta et al., 2020). Los estudios que relacionan al estrés académico con trastornos de sueño, se presentan con mayor frecuencia en estudiantes de áreas de la salud, especialmente de la carrera de medicina, habitualmente considerada como una carrera universitaria con un amplio y exigente plan de estudios, el cual deben superar mediante esfuerzo físico y mental. La presión por mantener niveles académicos adecuados, afectan negativamente las condiciones de sueño, tales como la disminución de la calidad de sueño, alteración de los hábitos relacionados al sueño e incremento de la presencia de somnolencia diurna (Waqas et al., 2015; Alsaggaf et al., 2016). 2.2 Investigaciones relacionadas Palacios Garay et al. (2024), realizaron una investigación con el objetivo de establecer la relación entre la calidad de sueño y somnolencia diurna en una muestra de 220 estudiantes universitarios de Lima metropolitana, para la cual se utilizaron los instrumentos, índice de calidad de sueño de Pittsburgh y escala de somnolencia 30 de Epworth respectivamente. El 60.9% evidenció problemas graves de sueño y 58,6 % con altos niveles de somnolencia. La confiabilidad reportada fue alta para ambos instrumentos, siendo .930 para el índice de calidad de sueño de Pittsburgh y .908 para la versión mexicana de la escala de somnolencia de Epworth. Los resultados evidencian similitud con estudios previos realizados en países como Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y México. El estudio concluyó que existe relación estadísticamente significativa entre ambas variables de estudio (rho = .586, p < .05), así como entre todas las dimensiones de calidad de sueño con la variable somnolencia: calidad subjetiva del sueño (rho = .586, p < .05), latencia (rho = .482, p < .05), duración (rho = .439, p < .05), eficiencia (rho = .566, p < .05), perturbaciones de sueño (rho = .534, p < .05), uso de medicación (rho = .320, p < .05), disfunción diurna (rho = .500, p < .05). Finalmente se recomienda la implementación de normas dirigidas a la optimización de los hábitos de sueño, a fin de velar por la salud integral de la población estudiantil. Allende-Rayme et al. (2022) evaluaron la relación entre calidad de sueño y estrés académico en 410 estudiantes de la carrera de medicina de una universidad privada peruana, siendo el 66.90% mujeres. Se aplicó el índice de calidad de sueño de Pittsburgh y el inventario SISCO SV para estrés académico adaptado a la situación de pandemia por COVID-19, calculando la confiabilidad mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniendo valores de .88 y .81 respectivamente. Los resultados generales mostraron que el 90.48% tiene mala calidad de sueño y el 97.32% tiene estrés académico. El análisis estadístico mostró relación significativa entre mala calidad de sueño y el sexo femenino (p = .006), mala calidad de sueño con alto estrés académico (p = .000), y alto estrés académico con el sexo femenino (p = 31 .000). Se concluye la existencia de la relación entre un alto nivel de estrés académico y la mala calidad de sueño, así como su relación con el sexo. Cassaretto et al. (2021) realizaron un estudio descriptivo con el objetivo de determinar la prevalencia de estrés académico en una muestra de 1801 estudiantes universitarios entre 18 y 54 años de edad, de seis ciudades del Perú, incluyendo la capital Lima, con una proporción de 57.7% de mujeres. Se utilizaron los instrumentos, inventario SISCO en la versión de 31 ítems para estrés académico, y CEVJU-Perú, cuestionario de 30 ítems para evaluar estilo de vida en población estudiantil universitaria. Ambos instrumentos evaluaron la confiabilidad a través del coeficiente alfa de Cronbach, obteniendo un intervalo de confianza entre .78 y .91 para el inventario SISCO y entre .64 y .80 para CEVJU-Perú. Los resultados indican que el 83% presentan niveles medio y medio alto de estrés académico, asociado a 3 factores principales: exigencia docente en actividades calificadas, alta carga académica y tiempo insuficiente para realizar tareas. Se analizaron factores relacionados al cuidado de la salud, como la actividad física, gestión de tiempo libre, cuidado médico, alimentación, consumo de drogas y hábitos relacionados al sueño, siendo este último el que reporta los valores más altos de asociación estadística con factores de estrés académico: intensidad (r = -.33, p < .001), estresores (r = -.27, p < .001) y síntomas (r = -.44, p < .001). Las mujeres presentan mayores niveles de estrés académico, siendo evidenciado mediante la prueba t de Student para la comparación de medias de los factores de estrés académico en base al sexo: intensidad (hombres: ME = 2.83, mujeres: ME = 3.15, p < .001), estresores (hombres: ME = 3.02, mujeres: ME = 3.26, p < .001), y síntomas (hombres: ME = 2.45, mujeres: ME = 2.67, p < .001). 32 Estrada Araoz et al. (2021) realizaron una investigación bajo el contexto de pandemia por COVID-19, con el objetivo de determinar la presencia de estrés académico en 172 estudiantes de la carrera de educación de una universidad peruana, siendo el 52.3% mujeres, 16 a más años de edad y todos los años de estudio. El instrumento utilizado fue el inventario SISCO de 31 ítems y 4 dimensiones, realizando la validación mediante coeficiente V de Aiken (.805), y confiabilidad con el coeficiente alfa de Cronbach (.819). Los resultados de la prueba chi cuadrado indicaron relaciones significativas entre los niveles de estrés académico y las variables sociodemográficas sexo, edad y año de estudios (p < .05). En cuanto a la variable sexo, los hombres mostraron niveles bajos y moderados de estrés académico, mientras que las mujeres presentaron principalmente niveles altos y moderados. Asimismo, los estudiantes entre 16 y 25 años presentaron niveles altos y moderados de estrés académico, en comparación a los mayores de 26 años, quienes mostraron niveles bajos y moderados. Finalmente, los estudiantes del primer y quinto año presentaron niveles de estrés académico altos y moderados, en comparación con el segundo, tercer y cuarto año de estudios. Los autores recomiendan la implementación de estrategias para identificar y enfrentar adecuadamente el estrés académico con la finalidad de preservar el bienestar físico y mental de los estudiantes. Espinoza-Henriquez et al. (2019) investigaron la asociación entre la mala calidad de sueño y ansiedad, con los niveles de anemia en una muestra de 80 estudiantes de la carrera de medicina de una universidad nacional peruana de la ciudad de Chimbote. Se utilizó el índice de calidad de sueño de Pittsburgh, el inventario de ansiedad de Beck, ambos instrumentos validados para idioma español, y evaluación 33 de la confiabilidad mediante el coeficiente alfa de Cronbach, .88 y .83 respectivamente, y la presencia de anemia en base a los niveles de hemoglobina mediante análisis sanguíneo. Se encontró un 63.7% de la muestra con mala calidad de sueño y 62.5% con ansiedad. En las pruebas bivariadas, se determinó que las mujeres presentan significativamente mayores niveles de ansiedad (p = .037), y la mala calidad de sueño se asocia con la edad (p = .042), fase académica (p = .003) y actividades extracurriculares (p = .044). En las pruebas multivariadas, se encontró que existe asociación entre mujeres con anemia moderada con la presencia de ansiedad, y la mala calidad de sueño se asocia con la fase académica y niveles moderados de anemia. No se determinó la relación entre mala calidad de sueño y sexo. Los resultados muestran asociación entre mala calidad de sueño con anemia, aspecto relevante debido a que una deficiente calidad de sueño, junto a factores como vivir solo o acompañado, tener entre 20 y 22 años, y estar cursando estudios básicos o clínicos, y actividades no académicas, podría determinar afecciones a la salud integral del estudiante universitario. Vilchez-Cornejo et al. (2016) resaltan la importancia de mantener una adecuada calidad de sueño con la finalidad de lograr una buena calidad de vida, evitando el estrés, la ansiedad y la depresión, por ello se plantea como objetivo determinar la asociación entre la calidad de sueño y problemas de salud mental, en 892 estudiantes de medicina en ocho universidades peruanas de diversas ciudades, incluyendo la capital Lima, de los cuales el 51.7% fueron del sexo femenino. Se aplicó el índice de calidad de sueño de Pittsburgh de 24 ítems, validado para idioma español y con una confiabilidad del coeficiente alfa de Cronbach .81, y la escala de depresión, ansiedad y estrés (DASS-21) de 21 ítems y validado para idioma 34 español, coeficiente alfa de Cronbach .91 para la confiabilidad. Los resultados descriptivos indican 77.7% de mala calidad de sueño y 32.5% presentan depresión, 52.9% ansiedad y 34.6% estrés. Tomando como medida a la razón de prevalencia (RP), con respecto a la variable sexo, ser mujer aumenta en 13% (RP = 1.13) las probabilidades de tener mala calidad de sueño. En el caso de quienes presentan estrés, tienen un 26% (RP = 1.26) de probabilidad de tener mala calidad sueño. Los problemas de sueño se relacionan con las altas demandas académicas de los estudiantes durante el periodo de estudios universitarios. Asimismo, los niveles de estrés se reducen a medida que avanzan los años de estudio, ello explicado bajo la perspectiva de la adaptación por la experiencia. Se concluye que existe un alto porcentaje de estudiantes con mala calidad de sueño, asociado al sexo femenino y problemas mentales como depresión, ansiedad y estrés. 2.3 Definiciones conceptuales y operacionales de variables Las variables a considerar en la presente investigación son cuatro en total, siendo las variables independientes: calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño, y la variable dependiente: estrés académico, las cuales serán sometidas a análisis estadísticos con la finalidad de evaluar la relación de asociación estadística y causalidad (ver Anexo 1). 35 2.3.1 Calidad de sueño Definición conceptual: Fenómeno subjetivo y complejo que se define como la satisfacción del sueño en relación al inicio del sueño, mantenimiento del sueño, cantidad del sueño, sensación de descanso al despertar y bienestar durante el día (Ganoza-Granados et al., 2017; Kline, 2013). Definición operacional: En base al instrumento seleccionado (Índice de calidad de sueño de Pittsburgh), se abordan 7 dimensiones (calidad subjetiva de sueño, latencia, duración, eficiencia, perturbaciones del sueño, uso de medicación para dormir y disfunción diurna) con 19 ítems, los deben seguir la guía de evaluación para obtener la puntuación por cada dimensión y finalmente sumarlos para obtener la puntuación total (Luna-Solis et al., 2015). La puntuación va de 0 a 21, con valoración inversa (números mayores indican mala calidad de sueño). Se establece el enfoque de variable cuantitativa discreta al establecer valores menores a 5 (“sin problemas de sueño”), 5 a 7 (“merece atención médica”), 8 a 14 (“merece atención médica y tratamiento”), y mayores a 15 (“problema de sueño grave”). Finalmente, se establece el enfoque de variable categórica binaria en los criterios de “buenos durmientes” o “buena calidad de sueño” (valores menores a 5) y “malos durmientes” o “mala calidad de sueño” (valores mayores o iguales a 5) (Rosales et al., 2008) (ver Tabla 1). 36 Tabla 1 Matriz de operacionalización de variable: Calidad de sueño Variable Instrumento Dimensiones Item Niveles Tipo de variable Calidad de sueño Índice de calidad de sueño de Pittsburgh 19 ítems 7 dimensiones - Calidad subjetiva de sueño - Latencia - Duración - Eficiencia - Perturbaciones del sueño - Uso de medicación para dormir - Disfunción diurna 6 2 | 5-a 4 3 | 1 5-b | 5-c | 5-d | 5-e | 5-f 5-g | 5-h | 5-i | 5-j 7 8 | 9 - “Buena calidad de sueño” - “Mala calidad de sueño” Categórica binaria 2.3.2 Somnolencia diurna Definición conceptual: Trastorno del sueño que consiste en el deseo intenso de dormir en cualquier momento y lugar, incluso durante actividades de potencial peligro que exigen total atención (Escobar-Córdoba et al., 2011). Definición operacional: En base al instrumento de medición seleccionado (Escala de Somnolencia de Epworth), es unidimensional (comportamiento), con 8 ítems relacionados a situaciones donde exista predisposición a quedarse dormido, y cada ítem se valora en una puntuación entre 0 y 3 puntos, y finalmente hacer la suma total de los ítems. La puntuación va de 0 a 24, con valoración directa (números mayores indican mayor somnolencia diurna). Se establece el enfoque de variable categórica binaria al establecer valores iguales o menores a 10 (“no hay somnolencia diurna”) y mayores a 10 (“sí hay somnolencia excesiva diurna”) (Rosales et al., 2012) (ver Tabla 2). 37 Tabla 2 Matriz de operacionalización de variable: Somnolencia diurna Variable Instrumento Dimensiones Item Niveles Tipo de variable Somnolencia diurna Escala de Somnolencia de Epworth 8 ítems 1 dimensión Comportamiento 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 - “Sí hay somnolencia diurna excesiva” - “No hay somnolencia diurna” Categórica binaria 2.3.3 Higiene del sueño Definición conceptual: Acciones recomendadas con la finalidad de lograr un sueño saludable con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas (Merino-Andréu et al., 2016). Se refiere a las recomendaciones de comportamiento cuyo objetivo es lograr que las personas obtengan un sueño saludable y evitar aquellas actividades que puedan interferir en lograrlo. Definición operacional: En base al instrumento de medición seleccionado y validado (Índice de Higiene del sueño), es unidimensional con 10 ítems, donde se establece una escala con valores de 0 a 4 puntos para comportamientos relacionados a dormir (“nunca”, “raras veces”, “a veces”, “frecuentemente” y “siempre”). La puntuación va de 0 a 40, con valoración inversa (números mayores indican mala higiene del sueño). Si bien se establece que la presencia de un solo ítem permitía calificarlo como “mala higiene del sueño”, no se especifica un ítem específico ni la valoración que éste debe tener (Varela Pinedo et al., 2010). Como complemento al criterio anterior, se establece que las puntuaciones por debajo del percentil 75 son 38 el punto de corte para determinar entre buena y mala higiene del sueño (Rodríguez González-Moro et al., 2018; Ganoza-Granados et al., 2017). Finalmente, se establece el enfoque de variable categórica binaria en los criterios de “buena higiene del sueño” (valores entre 0 y 10) y “mala higiene del sueño” (valores entre 11 y 40) (ver Tabla 3). Tabla 3 Matriz de operacionalización de variable: Higiene del sueño Variable Instrumento Dimensiones Item Niveles Tipo de variable Higiene del sueño Índice de Higiene del Sueño 10 ítems 1 dimensión Comportamiento 1 al 10 - “Buena higiene del sueño” - “Mala higiene del sueño” Categórica binaria 2.3.4 Estrés académico Definición conceptual: Situación de sobrecarga de tareas y responsabilidades académicas percibida como amenazante por los estudiantes, la cual se produce desde niveles educación básica hasta superior y se presenta, tanto en forma individual como colectiva (Olivas- Ugarte et al., 2021). Definición operacional: Se consideran 3 dimensiones: estresores, síntomas y afrontamiento. En base al instrumento seleccionado (Inventario SISCO SV-21), es de autoadministración por parte del estudiante. Los 21 ítems se encuentran distribuidos 39 en las tres dimensiones: estresores (1 al 7), síntomas (8 al 14) y estrategias de afrontamiento (15 al 21). Cada pregunta presenta opciones de respuesta en escala Likert de seis niveles con los valores: 0 (“nunca”), 1 (“casi nunca”), 2 (“rara vez”), 3 (“algunas veces”), 4 (“casi siempre”) y 5 (“siempre”). Con los valores obtenidos para cada dimensión, se calcula la media y se multiplica por 20 para obtener el valor porcentual por dimensión. Posteriormente, se obtiene la media de las 3 dimensiones y se calcula el valor porcentual total. La puntuación final va de 0 a 100%, con valoración directa (números mayores indican mayor nivel de estrés académico). Barraza (2018), autor del instrumento, establece el baremo indicativo general de variable categórica ordinal de 3 niveles, con valores de 0 – 33 % (“nivel leve de estrés”), 34 – 66 % (“nivel moderado de estrés”) y 67 – 100 % (“nivel severo de estrés”) (ver Tabla 4). Tabla 4 Matriz de operacionalización de variable: Estrés académico Variable Instrumento Dimensiones Item Niveles Tipo de variable Estrés académico Inventario SISCO SV-21 21 ítems 3 dimensiones - Estresores - Síntomas - Afrontamiento 1 al 7 8 al 14 15 al 21 - “Nivel leve de estrés” - “Nivel moderado de estrés” - “Nivel severo de estrés” Categórica ordinal 40 2.4 Hipótesis 2.4.1 Hipótesis General H1: El modelo explicativo del estrés académico a partir de la calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima, tiene una alta bondad de ajuste. 2.4.2 Hipótesis Específicas H2: Existe relación positiva y estadísticamente significativa entre la calidad de sueño e higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. H3: Existe relación negativa y estadísticamente significativa entre la calidad de sueño y la somnolencia diurna en estudiantes de un instituto superior de Lima. H4: Existe relación negativa y estadísticamente significativa entre la somnolencia diurna y la higiene del sueño en estudiantes de un instituto superior de Lima. H5: El nivel de estrés académico es mayor en el sexo femenino, en estudiantes de un instituto superior de Lima. 41 CAPÍTULO III: METODOLOGÍA 3.1 Nivel y tipo de investigación De acuerdo a Sánchez y Reyes (2015), la investigación es de nivel explicativo, también llamada de comprobación de hipótesis causales, la cual tiene como objetivo determinar y explicar las relaciones entre las variables independientes (calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño) y la variable dependiente (estrés académico). Asimismo, considerando la clasificación y enfoque en las ciencias del comportamiento de los autores citados, la investigación corresponde al tipo de investigación sustantiva explicativa, ya que se centra en explicar la realidad problemática mediante la determinación de los factores causales capaces de intervenir en la ocurrencia de un evento. 3.2 Diseño de la investigación El diseño es no experimental al no manipular las variables de estudio, de corte transversal ya que se recolectó la información en un solo momento, y de enfoque cuantitativo ya que se basa en la recolección de datos numéricos y su posterior análisis estadístico (Sánchez y Reyes, 2015). Asimismo, se establece la estrategia asociativa, considerando el estudio de la relación funcional entre variables, específicamente de estudio explicativo al enfocarse en la comprobación de un modelo teórico (Ato et al., 2013). 42 3.3 Naturaleza de la muestra 3.3.1 Descripción de la población La población está conformada por aproximadamente 13,000 estudiantes con matrícula activa de un instituto tecnológico superior de Lima, Perú, de ambos sexos, con edades entre 18 y 27 años, de nivel socioeconómico A, B y C. Los estudiantes cursan carreras profesionales técnicas de 6 ciclos (semestres académicos) de duración, de los 3 turnos (mañana, tarde y noche), pertenecientes a las áreas de diseño, comunicación, marketing, negocios, tecnología, hotelería y turismo. Los estudiantes son egresados de educación secundaria, egresados o titulados técnicos y universitarios, deportistas calificados, diplomáticos o familiares. 3.3.2 Muestra y método de muestreo La muestra está conformada por 400 estudiantes, entre 18 y 27 años, ambos sexos, todas las carreras, ciclos de estudio y turnos del instituto. Para la selección de los participantes, se utilizó la técnica de muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando la participación voluntaria de los estudiantes. El cálculo del tamaño de muestra a priori (para modelos de ecuaciones estructurales) se realizó mediante la calculadora Soper (ver fórmulas en Anexo 2), obteniendo 400 participantes como cantidad recomendada, para lo cual se establecieron valores de tamaño medio anticipado del efecto (Cohen d = 0.3), potencia estadística 80% (1-β = 0.80), 4 variables latentes, 28 variables observadas, y valor alpha (p-value) de 0.05 (Soper, 2024). 43 Si bien, el cálculo realizado también indica una cantidad mínima recomendada de 137 participantes para detectar el tamaño del efecto, y que la determinación de una muestra ideal para modelos de ecuaciones estructurales sigue siendo motivo de debate por investigadores, se decidió mantener la totalidad de la muestra total calculada (400) a fin de mantener los valores estadísticos dentro de los límites recomendados y evitar simultáneamente los errores tipo I y II, además de incrementar la capacidad de generalizar los resultados a la población de estudio (Ramos-Vera, 2021; Vargas Halabí y Mora Esquivel, 2017; Ventura-León et al., 2020; Westland, 2010; Westland, 2012). Se estimó un 10% adicional de participantes considerando posibles pérdidas y/o errores en el llenado de los cuestionarios virtuales, Luego de verificar el correcto llenado de los formularios y alcanzar la muestra calculada, quedaron un total de 400 cuestionarios válidos. 3.3.3 Criterios de inclusión y exclusión Se establecieron los siguientes criterios de inclusión: Estudiantes entre 18 y 27 años, de ambos sexos, con matrícula activa al momento de la recolección de información, de todos los ciclos académicos y carreras del instituto. Asimismo, se estableció como criterio de exclusión: Estudiantes que auto reporten algún problema de salud mental. 44 3.4 Instrumentos 3.4.1 Índice de calidad de sueño de Pittsburgh Instrumento desarrollado por Buysse et al. (1989), alfa de Cronbach .830, en la versión validada para población peruana (Luna-Solis et al., 2015), alfa de Cronbach .564. Cuestionario de autoadministración que consta de 7 dimensiones distribuidos en 19 ítems para recolectar información de los estudiantes relacionada a la calidad de sueño durante el mes anterior (ver Anexo 3). 3.4.2 Escala de somnolencia de Epworth Desarrollada por Johns (1991), correlación significativa con resultados de pacientes con alta latencia de sueño, hipersomnia, narcolepsia y apnea obstructiva del sueño (p < .001), en la versión modificada para población peruana (Rosales, 2009; Rosales-Mayor et al., 2012), alfa de Cronbach .790. Cuestionario de autoadministración de 8 ítems enfocados en recolectar información sobre la predisposición a quedarse dormido en diferentes circunstancias (ver Anexo 4). 3.4.3 Índice de higiene del sueño Desarrollado por Mastin et al. (2006), alfa de Cronbach .660, cuestionario de autoadministración con 13 ítems para evaluar la práctica de comportamientos relacionados a conseguir un sueño saludable, aplicable en diversas situaciones a personas de cualquier edad. Posteriormente, Varela Pinedo et al. (2010) desarrollaron una versión modificada con 10 ítems, enfocada en evaluar la higiene del sueño en población peruana de adultos mayores, alfa de Cronbach .700, se 45 desarrolla en menos de 5 minutos, la cual fue validada para la presente investigación, alfa de Cronbach .7496, enfocado en a la población de estudiantes de un instituto superior de Lima (ver Anexo 5). 3.4.4 Inventario Sistémico Cognoscitivista SISCO SV-21 El Inventario Sistémico Cognoscitivista, 2° versión, se enfoca en la evaluación del estrés académico, considera 3 dimensiones: estresores, síntomas y afrontamiento, distribuidas en 21 ítems (7 ítems para cada dimensión) (Barraza, 2018), alfa de Cronbach .850, y validada para la población peruana (Olivas-Ugarte et al., 2021), omega de McDonald .800 (ver Anexo 6). Se cuenta con la autorización del autor para ser utilizado en la presente investigación (ver Anexo 7). 3.5 Procedimiento de recolección de datos La información a recolectar de parte de los participantes: ficha de consentimiento informado y los 4 instrumentos de recolección de investigación (Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh, Escala de Somnolencia de Epworth, Índice de Higiene del sueño e Inventario SISCO SV-21) fueron adaptados al formato de formulario virtual a través de la herramienta Google forms, generando un link de acceso y siendo compartido mediante comunicación vía internet. El reclutamiento de los participantes se llevó a cabo previa coordinación con el área de investigación aplicada del instituto, realizándose mediante 2 modalidades: la primera modalidad se realizó vía correo electrónico a toda la comunidad estudiantil, en la cual se envió la invitación a participar del estudio incluyendo el link al formulario virtual, y la segunda modalidad se desarrolló a través del contacto con 46 los docentes del instituto, quienes comunicaron a sus estudiantes y enviaron la invitación a participar del estudio con el link al formulario virtual. Ambas modalidades consideran una comunicación clara que incluye toda la información relacionada al estudio, así como resaltando la naturaleza voluntaria de la participación a través del formulario virtual donde se encontraba la información del estudio y el consentimiento informado. Los participantes que estuvieron de acuerdo con participar en el estudio confirmaron su participación a través de la aceptación del consentimiento informado, y posteriormente procedieron a completar las preguntas de los instrumentos. Toda la información proporcionada por los participantes quedó almacenada en una hoja de cálculo virtual de la herramienta Google forms a la cual solo tuvo acceso el investigador principal, la cual fue descargada en una computadora de escritorio para su posterior análisis estadístico. Finalmente se realizó el análisis estadístico en base al modelo de ecuaciones estructurales para determinar la relación causal entre las variables de estudio, obtener los resultados, plantear las conclusiones y brindar recomendaciones en base a la investigación realizada. 3.6 Plan de análisis de datos Validación del índice de higiene del sueño Considerando que la literatura sobre el tema establece la naturaleza unidimensional del instrumento, se realizó un análisis estadístico integral que consistió en el análisis factorial exploratorio, aplicando el test de esfericidad de Bartlett, el test Kaiser- Meyer-Olkin, rotación ortogonal (Varimax), para la identificación de factores 47 mediante el análisis de valores propios (eigenvalues) mayores a 1, y gráfico de sedimentación como método visual de confirmación. Una vez definido el número de factores, se realizó el análisis factorial confirmatorio de acuerdo a los índices de ajuste requeridos para el instrumento, y aplicación del proceso de re-especificación, a través de la creación de relaciones entre variables (modificación de índices), para finalmente obtener el modelo final. Validación por criterio de jueces: La primera fase consistió en solicitar a 8 jueces expertos en áreas de investigación, psicología, educación y fisiología del sueño, la validación del instrumento de acuerdo a 4 criterios: claridad, coherencia, relevancia y suficiencia. Los jueces fueron seleccionados de acuerdo a conocimientos y experiencia en cada uno de los campos de su actividad académica y profesional, así como su estrecha vinculación a la temática del presente estudio (ver Tabla 5). Tabla 5 Perfil general de los jueces expertos Perfil profesional Áreas de experiencia profesional Juez 1 Investigación Neurociencia, neurofisiología, sueño, comportamiento Juez 2 Psicología Investigación, procrastinación Juez 3 Psicología Investigación, acción colectiva, eficacia Juez 4 Medicina Neurofisiología clínica, medicina del sueño Juez 5 Investigación Neurofisiología, sueño, nutrición Juez 6 Psicología Neuropsicología, psicología clínica Juez 7 Investigación Neurociencia, psicología, educación y comportamiento Juez 8 Psicología Investigación, docencia superior 48 Validación semántica: Una vez validado por los jueces expertos, se les solicitó a 10 docentes del instituto que revisen y califiquen el instrumento en base al criterio de claridad, ello con la finalidad de verificar que el lenguaje utilizado en la redacción de los ítems sean de total comprensión para los estudiantes, basados en el conocimiento que tienen de ellos a través de la interacción cotidiana en las aulas de clases. Estudio piloto: Se realizó un estudio piloto en el cual se aplicó el cuestionario de índice de higiene del sueño a una muestra de 80 estudiantes de un instituto superior de Lima con la finalidad de evaluar el desempeño del instrumento y comprobar la robustez de los resultados en la población de estudio. Se calcularon los coeficientes, alfa de Cronbach y omega de McDonald, para determinar la confiabilidad de los resultados proporcionados por el instrumento. Posteriormente se realizó el mismo cálculo para la muestra total de 400 estudiantes a fin de comprobar la estabilidad de los resultados. Análisis factorial exploratorio y confirmatorio: Si bien, la literatura establece que el índice de higiene del sueño es una variable unidimensional, se determinó realizar un análisis factorial exploratorio, a fin de realizar un proceso integral que permita comprobar lo indicado por los autores, tanto de la creación del instrumento (Mastin et al., 2006), como de la modificación para adultos mayores de la población peruana (Varela Pinedo et al., 2010). Luego se realizó un análisis factorial confirmatorio y aplicación del método visual 49 mediante el gráfico de sedimentación. Se determinaron los índices de ajuste del modelo y finalmente se aplicó el proceso de re-especificación para confirmar el modelo final. Modelo general propuesto En relación al modelo propuesto y de acuerdo a la problemática del presente estudio, objetivos e hipótesis formuladas, se planteó un modelo de ecuaciones estructurales, con la finalidad de establecer las relaciones entre las variables independientes (calidad de sueño, somnolencia diurna e higiene del sueño), así como la relación causal hacia la variable dependiente (estrés académico). Asimismo, se establece el análisis correspondiente a fin de determinar las relaciones directas e indirectas (mediación) para el modelo propuesto. Para los resultados generales se elaboró una tabla de proporciones en base a las categorías de cada instrumento, así como tablas de contingencia con la variable sexo, con la finalidad de establecer la comparación entre proporciones mediante el estadístico chi cuadrado (Dagnino, 2014). Se establecieron indicadores de ajuste y sus puntos mínimos de corte, tanto para la validación del índice de higiene del sueño como para el modelo causal de estudio, clasificados en medidas de ajuste absoluto: índice de bondad de ajuste o goodness fit index (GFI > .90), raíz del cuadrado medio del error de aproximación o root mean square error of approximation (RMSEA < .08), raíz cuadrada media residual estandarizada o standardized root mean square residual (SRMR < .08) y el reporte del cociente entre el valor de chi cuadrado y grados de libertad o ratio of chi-square minimum and degree freedom (CMIN/DF < 4), medidas de ajuste incremental: 50 índice de ajuste comparativo o comparative fit index (CFI > .90), y medidas de parsimonia: índice de ajuste normalizado de parsimonia o parsimony normed fit index (PNFI > .50), índice de bondad de ajuste parsimonioso o parsimonious goodness of fit index (PGFI > .50) (Ortiz y Fernández-Pera, 2018; Jordan Muiños, 2021; Rojas-Torres, 2020; Medrano y Muñoz-Navarro, 2017; Escobedo Portillo et al., 2016; Doral Fábregas et al., 2018). El análisis estadístico fue realizado mediante los paquetes estadísticos Stata/SE v.18.0 (licencia: Universidad Peruana Cayetano Heredia) 18 y RStudio v.2024.04.2+764, basado en lenguaje de programación R (licencia open source), para la validación del instrumento índice de higiene del sueño, así como del modelo de ecuaciones estructurales propuesto. 3.7 Consideraciones éticas El estudio se realizó priorizando la seguridad del participante y respetando los principios éticos de la investigación (Varkey, 2021): Beneficencia: salvaguardando en todo momento a los participantes y otorgando información que le ayude a llevar una vida saludable en relación al sueño y estrés académico. Se brindó a los participantes una charla magistral online por parte del investigador sobre los cuidados del sueño, fisiología, cuidados e implicancias en el ámbito académico, a fin de velar por el cuidado de su salud física y psicológica, ello como retribución por su tiempo, disposición y apoyo a la presente investigación (ver Anexo 8). No maleficencia: en ningún momento se puso en peligro a los participantes. La recolección de información se llevó a cabo mediante formularios virtuales, los 51 cuales fueron aplicados en forma remota (vía internet) lo que no implicó riesgo de sufrir daño físico o psicológico. Autonomía: cada participante tuvo la libertad de decidir en participar o no en el estudio, asimismo podían retirarse en cualquier momento, si así lo consideraban. Los instrumentos solo fueron aplicados previo consentimiento informado de los participantes, en el cual se detalla toda la información necesaria en relación a la investigación. Se brindó la información necesaria a los participantes en relación a la investigación y divulgación de los resultados, asimismo el consentimiento informado incluyó información donde indica que se absolverían todas las consultas que tengan a bien hacer. Asimismo, se aseguró la confidencialidad de la información de los participantes, la cual no será compartida con ninguna persona o institución a fin de proteger su privacidad, indicando que no se solicitó información privada o sensible en ningún momento (ver Anexo 9). Justicia: se aseguró un tratamiento justo y equitativo entre todos los participantes, apoyando a quienes requieran de ayuda ante cualquier discapacidad o necesidad específica al momento de la recolección de información. La recolección de información se realizó entre los meses de junio y diciembre del año 2023, periodo incluido entre las fechas de inicio y fin (entre el 27 de enero del 2022 y el 26 de diciembre del 2023) como se indica en la carta de aprobación del Comité Institucional de Ética en Investigación (CIEI) - Humanos de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (ver Anexo 10). Posteriormente, se obtuvo la renovación del proyecto por el CIEI, del 02 de abril del 2024 al 01 de abril del 2025 (ver Anexo 11), periodo dentro del cual se realizó el análisis estadístico para la obtención de los resultados, redacción final de la tesis y cierre del proyecto. 52 CAPÍTULO IV: RESULTADOS 4.1 Resultados generales Validación del índice de higiene del sueño Cada ítem fue calificado en base a los criterios indicados, otorgándoles puntajes en una escala del 1 al 4. Luego se realizó el cálculo del coeficiente V de Aiken obteniendo los respectivos valores para cada criterio: claridad (0.93), coherencia (0.92), relevancia (0.92), suficiencia (0.93), y un valor global de 0.92 con un intervalo de confianza general entre 0.83 y 1.03, lo que indica la validación de contenido del instrumento (Merino Soto y Livia Segovia, 2009) (ver Tabla 6). Tabla 6 Cálculo del coeficiente V de Aiken para validez de contenido (juicio de expertos) Criterio Jueces V de Aiken IC (95%) 1 2 3 4 5 6 7 8 Claridad 4 4 3.7 3.6 3 3.9 4 4 0.93 0.83 - 1.03 Coherencia 4 4 3.8 3.6 3 3.7 4 4 0.92 0.82 - 1.03 Relevancia 4 4 3.8 3.7 2.8 3.7 4 4 0.92 0.82 - 1.03 Suficiencia 4 4 3.8 3.5 3 4 4 4 0.93 0.84 - 1.03 TOTAL 0.92 0.83 - 1.03 El valor del coeficiente V de Aiken total fue de 0.95, con un intervalo de confianza entre 0.88 y 1.03, validando la comprensión de los ítems de acuerdo al criterio de claridad semántica (Merino Soto y Livia Segovia, 2009) (ver Tabla 7). 53 Tabla 7 Cálculo del coeficiente V de Aiken para validación semántica (docentes) Criterio Docentes V de Aiken IC (95%) 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Claridad 4 3.5 3.8 4 4 4 4 3.6 3.6 4 0.95 0.88 - 1.03 El cálculo de los coeficientes, alfa de Cronbach y omega de McDonald, en el estudio piloto (n = 80), indicó valores aceptables (α = 0.7783, IC 95% = 0.6982 - 0.8442 | Ω = 0.8200, IC 95% = 0.7575 - 0.8802). Teniendo en cuenta que los resultados se encontraban dentro de valores adecuados en relación a la literatura, se continuó con la recolección hasta conseguir la muestra total previamente determinada (n = 400). Una vez culminada la recolección de la muestra total, se realizó el cálculo con los datos de la muestra total, obteniendo valores similares y aceptables en comparación con la prueba piloto (α = 0.7496, IC 95% = 0.7114 - 0.7847 | Ω = 0.7830, IC 95% = 0.7605 - 0.8278) (Ventura-León y Caycho-Rodríguez, 2017; Roco-Videla et al., 2024; Dunn et al., 2013). Se realizó el análisis factorial exploratorio (AFE) a través del análisis de componentes principales, identificando 3 factores principales que explican el 53.49% de la varianza. El test de esfericidad de Bartlett obtuvo un valor significativo menor a .05 (p = .000), asimismo, el test Kaiser-Meyer-Olkin (KMO = .8266) obtuvo un valor estadísticamente significativo mayor a .5. Se realizó el método de rotación ortogonal (Varimax), obteniendo el mismo resultado al identificar 3 factores que explican el 53.49% de la varianza, y el gráfico de sedimentación identificó 3 factores con valores propios (eigenvalues) mayores a 1 (Pizarro y Martínez, 2020) (ver Tabla 8). 54 Tabla 8 Resultados del análisis factorial exploratorio Factor Eigenvalue Acumulado Carga factorial* KMO** Factor 1 3.2015282 0.3201528 0.635 (ítem 1) .8310 Factor 2 1.1272954 0.4328824 0.228 (ítem 2) .7104 Factor 3 1.0199837 0.5348807 0.308 (ítem 3) .8982 Factor 4 0.8715655 0.6220373 0.681 (ítem 4) .8413 Factor 5 0.8484307 0.7068804 0.317 (ítem 5) .8077 Factor 6 0.8164207 0.7885224 0.485 (ítem 6) .8025 Factor 7 0.6629438 0.8548168 0.498 (ítem 7) .7941 Factor 8 0.5356685 0.9083836 0.377 (ítem 8) .8907 Factor 9 0.4942397 0.9578076 0.456 (ítem 9) .8476 Factor 10 0.4219239 1.0000000 0.779 (ítem 10) .8236 Total .8266 Nota. Análisis de factores principales. * Restringido a 1 factor ** Valor para cada ítem Tomando como base la literatura sobre el instrumento, se elaboró un nuevo modelo basado en 1 factor con ítems independientes, además de considerar la llamada “regla del codo”, la cual consiste en determinar visualmente un cambio notorio (codo) en la pendiente determinada por los puntos del gráfico de sedimentación (ver Figura 2), el cual también suele considerarse como criterio de parsimonia, indicando que el instrumento contiene principalmente 1 factor (Rabadán-Pérez et al., 2022). 55 Figura 2 Gráfico de sedimentación Nota. Autovalores muestran 3 factores con valores propios mayores a 1 (eigenvalues). Se visualiza 1 factor predominante (“regla del codo”). Asimismo, aplicando el test del factor único de Harman (López-Aguado y Gutiérrez-Provecho, 2019), se realizó el análisis factorial confirmatorio (AFC) del modelo de 1 factor (unidimensional), a través del análisis de senderos (path analysis) (ver Figura 3) y estableciendo el criterio de máxima verosimilitud, se obtuvieron valores de ajuste adecuados (GFI = .956, CFI = .920, RMSEA = .062, SRMR = .049, PARSIMONIA: PNFI = .682, PGFI = .609, CMIN/DF = 2.538). 56 Figura 3 Análisis factorial confirmatorio del índice de higiene del sueño (modelo original) Nota. f1 = índice de higiene del sueño (variable latente), hg1-hg10 = ítems 1 al 10 Re-especificación del modelo Si bien, los valores son adecuados de acuerdo a la literatura, al explorar la modificación de índices de ajuste, se muestra un alto nivel de covarianza entre los ítems 6 y 7, lo que permitiría disminuir en 30.765 el valor chi cuadrado del modelo y a su vez mejorar los índices de ajuste. Con la finalidad de evitar el solo hecho de mejorar los valores numéricos de ajuste del modelo, se realizó un análisis cualitativo de contenido de ambos ítems a fin de contar con el sustento a la re-especificación del modelo basado en la correlación, potencialmente asociados a los errores de los ítems (Paramio-Pérez et al., 2015, 2016; Dominguez-Lara et al., 2016, 2019). Considerando qu