EXPECTATIVAS DE CONSUMO, AUTOEFICACIA PARA RECHAZAR LA BEBIDA Y CARACTERÍSTICAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN UNIVERSITARIOS TESIS PARA OPTAR POR EL GRADO DE MAESTRA EN FARMACODEPENDENCIA NANCY EUFEMIA VALDEZ HUARCAYA LIMA – PERÚ 2025 ASESORA MG. CAROLINA JESUSA MAYORCA CASTILLO MIEMBROS DEL JURADO DE TESIS MG. ELENA ESTHER YAYA CASTAÑEDA PRESIDENTE MG. FREDDY ROLAND TOSCANO RODRIGUEZ VOCAL MG. JORGE MANUEL MENDOZA CASTILLO SECRETARIO AGRADECIMIENTOS Son muchas las personas que han estado involucradas y han permitido que me desarrolle en esta área de investigación. Quiero empezar agradeciendo a dos personas que ya no están con nosotros, pero que fueron significativas en mi formación: Gracias Mercedes Villanueva por despertar desde pregrado, mi interés para investigar en este campo y gracias Dr. Rafael Navarro por permitirme empezar a trabajar con pacientes con problemas de adicciones en el Centro de Rehabilitación de Ñaña (CRÑ). Parte importante de mi formación en adicciones proviene de mi trabajo con los pacientes en el Centro de Rehabilitación de Ñaña, gracias a todo el Equipo Técnico del CRÑ, con los cuáles compartí muchas experiencias tanto de desarrollo profesional como personal. Gracias, querida Vicky Arévalo, por la bibliografía brindada, por tus aportes a la discusión de parte de mis resultados, pero sobre todo por alentarme y acompañarme una vez más, en esta meta importante de mi formación. Gracias Cecilia Chau por apoyarme y alentarme a continuar en este y otros proyectos relacionados a la prevención de las adicciones. Gracias, querida Miriam Mejía, por tu tiempo valioso, para analizar y discutir los resultados, gracias por ser mi soporte emocional y profesional a lo largo de todo este proceso. Gracias a mi asesora Carolina Mayorca por su acompañamiento y apoyo a lo largo de este proceso. DEDICATORIA A Bernardo, Ignacio y Belen seres llenos de alegría y vitalidad. A mi madre, siempre presente en todos los momentos importantes. A mi padre, cuyo recuerdo siempre ilumina mi camino. A mis hermanos fuentes inagotables de afecto. FUENTES DE FINANCIAMIENTO TESIS AUTOFINANCIADA TABLA DE CONTENIDO RESUMEN ABSTRACT INTRODUCCIÓN 1 CAPÍTULO 1: PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN 3 Delimitación del problema 3 Justificación e importancia del problema 8 Limitaciones de la investigación 11 CAPÍTULO 2: OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN 12 2.1. Objetivo general 2.2. Objetivos específicos CAPÍTULO 3: HIPÓTESIS DE LA INVESTIGACIÓN 14 3.1. Hipótesis general 3.2. Hipótesis específicas CAPÍTULO 4: MARCO TEÓRICO 16 4.1. Bases teóricas de las variables de estudio 4.1.1. Consumo de alcohol y vida universitaria 16 4.1. 2. Expectativas de resultados, expectativas de autoeficacia y consumo de alcohol 17 4.1. 2.1. Expectativas de resultados y consumo de alcohol 18 4.1.2.2. Expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida y consumo de alcohol 21 4.2. Investigaciones en torno a la problemática planteada 24 4.2.1. Consumo de alcohol y vida universitaria 24 4.2.2. Expectativas de resultados y consumo de alcohol 32 4.2.3. Expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida 35 4.2.4. Expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida y expectativas de resultados hacia el alcohol 39 4.3. Definiciones conceptuales y operacionales de las variables de estudio 40 4.3.1. Definiciones conceptuales y operacionales de las características sociodemográficas 40 4.3.2. Definiciones conceptuales y operacionales de la variable Consumo de alcohol 42 4.3.3. Definiciones conceptuales y operacionales de la variable Expectativas de consumo de alcohol 45 4.3.4. Definiciones conceptuales y operacionales de la variable Autoeficacia para rechazar la bebida 45 CAPITULO 5: METODOLOGÍA 48 5.1. Nivel y tipo de investigación 48 5.2. Diseño de la investigación 48 5.3. Descripción de la población 48 5.4. Muestra y muestreo 49 5.5. Criterios de inclusión y exclusión 50 5.6. Instrumentos de recolección de datos 51 5.7. Procedimiento de ejecución de la investigación 53 5.8. Análisis de datos 54 5.9. Consideraciones éticas 56 CAPITULO 6: RESULTADOS 57 CAPITULO 7: DISCUSIÓN 68 CAPÍTULO 8: CONCLUSIONES 103 CAPITULO 9: RECOMENDACIONES 105 BIBLIOGRAFÍA 108 ANEXOS 146 INDICE DE TABLAS Tabla 1. Matriz operacional de las variables sociodemográficas 41 Tabla 2. Matriz operacional de las variables de características de Consumo del Alcohol 44 Tabla 3. Matriz operacional de las variables Expectativas del Consumo de Alcohol y Autoeficacia para Rechazar la Bebida 47 Tabla 4. Descriptivo de las variables sociodemográficas 50 Tabla 5. Ficha Técnica AEQ 52 Tabla 6. Ficha Técnica DRSQ-R 53 Tabla 7. Descriptivos de la variable consumo de alcohol 58 Tabla 8. Descriptivos de las variables Expectativas hacia el consumo del alcohol y Autoeficacia de resistencia a la bebida 59 Tabla 9. Diferencias en el nivel de las dimensiones de la autoeficacia de 61 resistencia a la bebida según el sexo de los participantes Tabla 10. Correlaciones entre las variables de estudio 66 RESUMEN El presente estudio se planteó como objetivo determinar las asociaciones entre expectativas de consumo de alcohol, autoeficacia para rechazar la bebida y las características de su consumo, en una muestra de universitarios. La investigación se realizó a partir de una base de datos secundaria, compuesta por estudiantes de ambos sexos, entre 18 y 22 años que cursaban los primeros ciclos en una universidad particular de la ciudad de Lima. El inicio del consumo de alcohol fue entre 15 y 17 años, el binge drinking, fue realizado por más del cincuenta por ciento de la muestra y las sustancias más consumidas fueron tabaco y marihuana. Se discute la homogenización y convergencia de la muestra, respecto al consumo del alcohol, en función del sexo. Se hallaron asociaciones medianas y grandes significativas entre las variables. Las asociaciones positivas entre las expectativas y los indicadores del consumo indicarían que las expectativas facilitan el consumo, mientras las asociaciones negativas tanto entre la autoeficacia con los indicadores del consumo del alcohol así como con las expectativas, indicarían que la autoeficacia, actuaría como una variable protectora para la ingesta del alcohol. Las mujeres presentaron mayor autoeficacia total y oportunista, por lo que se analiza sus implicancias. Es importante desarrollar programas que fomenten la autoeficacia, principalmente para rechazar la presión social, así como promover la salud física y emocional. Palabras clave: Consumo de alcohol, expectativas de consumo, autoeficacia para rechazar la bebida, universitarios. ABSTRACT This study aimed to identify the associations between alcohol consumption expectancies, self-efficacy to refuse drinking, and characteristics of alcohol consumption in a sample of college students. The research was conducted using a secondary database comprising students of both sexes, aged 18-22, enrolled in the freshyear of a private university in Lima. The onset of alcohol consumption was between 15 and 17 years, binge drinking was reported by over 50% of participants, and the most commonly consumed substances were tobacco and marijuana. The homogenization and convergence of the sample regarding alcohol consumption in terms of sex were discussed. Significant moderate to large associations were found between the variables. Positive associations between expectancies and consumption indicators suggest that expectancies facilitate consumption, while negative associations between self-efficacy and alcohol consumption indicators as well as with expectancies suggest that self-efficacy acts as a protective variable against alcohol consumption. Women showed higher total and opportunistic self- efficacy, and the implications are analyzed. It is essential to develop programs that promote self-efficacy, primarily to refuse social pressure, and promote physical and emotional health." Keywords: Alcohol consumption, consumption expectancies, drinking refusal self-efficacy, college students. 1 INTRODUCCIÓN El consumo de alcohol en la etapa de la juventud incrementa el riesgo de problemas relacionados con el consumo de alcohol en la edad adulta (Moure- Rodriguez, 2018). El presente estudio, tiene como objetivo determinar las asociaciones entre las expectativas de consumo, la autoeficacia de resistencia a la bebida y las características del consumo de alcohol en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. En el primer capítulo se presenta la delimitación del problema, justificación e importancia, así como también las limitaciones. En el segundo capítulo se presentan el objetivo general, así como los objetivos específicos. En el tercer capítulo se presentan las hipótesis del estudio. En el cuarto capítulo, se presenta información sobre las sustancias psicoactivas en la vida universitaria, enfatizando en el alcohol, así mismo se desarrollan los principales conceptos y teorías, relacionados al consumo, las expectativas sobre el alcohol y la autoeficacia. Se presentan investigaciones nacionales e internacionales, relacionados a la problemática planteada. Además, se presentan las definiciones conceptuales y operacionales de las variables de estudio. 2 En el quinto capítulo se detallan los aspectos metodológicos, los instrumentos usados para la medición de las variables y el procedimiento realizado para el análisis de datos. En el sexto capítulo se presentan los resultados según los objetivos generales y específicos planteados, utilizando tablas estadísticas con su interpretación respectiva. En el séptimo capítulo se presenta la discusión de los resultados encontrados en el presente estudio. En el octavo y noveno capítulo se plantean las conclusiones y recomendaciones a partir de los resultados de la presente investigación. 3 CAPITULO 1: PLANTEAMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN 1.1. Delimitación del problema Tanto en universitarios, como en la población general, las drogas legales son las más consumidas, siendo las bebidas alcohólicas, las que en la mayoría de países occidentales, son aceptadas socialmente y consideradas parte de la cultura, fomentándose su consumo en celebraciones y eventos especiales (Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas [CEDRO], 2020; Moure-Rodríguez et al., 2018; National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism [NIAAA], 2022; Tabernero, et al., 2019). Las variaciones en el nivel de consumo de las diferentes regiones, son el resultado de las interacciones de factores sociodemográficos, culturales-sociales y psicológicos; entre los cuales se consideran el género, edad, crecimiento económico, el descenso del periodo de vida en el que se inicia el consumo, expectativas sobre la bebida, la baja percepción del riesgo, consumo de otras sustancias, salud o estrés (Barradas et al, 2019; Quispe et al, 2019; World Health Organization [WHO], 2018). En Latinoamérica, los consumidores de alcohol han incrementado su ingesta casi en un 17% (WHO, 2018), siendo el alcohol, el que ocasiona más del 40% de dificultades médicas a nivel global (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2019) por lo que, se calcula que, el consumo e incidencia de trastornos asociados, seguirá en aumento (WHO, 2018). En América, la cerveza, 4 es la bebida alcohólica más difundida, representando más del 50% del total de alcohol consumido (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2018). En Perú, millón y medio de la población son alcohólicos, de los cuáles, la mayoría no recibe ningún tipo de tratamiento, siendo muchos de ellos poli-consumidores de otras drogas (CEDRO, 2020). El II estudio epidemiológico, realizado con universitarios por la Comunidad Andina de Naciones (CAN, 2013), mostró que la dependencia alcohólica aumentó a 14.1%, en hombres y mujeres por igual, posteriormente, en el III estudio, los datos mostraron, una disminución estadísticamente significativa, en los 4 países que formaron parte del estudio (de 14.1% a 12.1%), donde Perú ocupó el cuarto lugar (CAN 2017), sin embargo, los datos siguen siendo elevados. Es preocupante, que en los últimos años, se haya incrementado, el denominado binge drinking, el cual, es realizado por jóvenes (principalmente entre 18 y 24 años) y se refiere a la ingesta de dosis elevadas de alcohol (mayor a 0.8 g/l en la sangre lo que equivale a 5 ó más tragos para hombres y más de 4 para las mujeres) a lo largo de dos horas, y se asocia con momentos de ocio y diversión con los amigos, durante los fines de semana (Bernabéu & De la Peña, 2019; Moure-Rodríguez et al., 2018; NIAAA, 2022; Valencia et al., 2020; WHO, 2018). Tabernero, et al., (2019), plantean que, este uso descontrolado e irresponsable del alcohol, genera una pérdida de consciencia, de las consecuencias negativas. Diversos autores, plantean que, la incorporación a la universidad implica un riesgo para la ingesta de alcohol, porque, brinda no solo, posibilidades de acceso y compra, sino también facilita situaciones para beber con sus compañeros 5 en cualquier día de la semana (Bernabeu & De la Peña, 2019; Moure-Rodríguez et al., 2020). En la universidad, hay una ausencia de control parental, se comienza a interactuar con consumidores de alcohol y a observar cómo “se divierten” al consumir; y en muchos de ellos, la vulnerabilidad a la presión grupal y la búsqueda de pertenencia a un grupo los lleva a consumir alcohol cuando sus amigos lo hacen (Moure-Rodríguez et al., 2020; Tabernero, et al., 2019). Los universitarios son una población con alta prevalencia del binge drinking (Cuadra, 2019, Jenkins et al., 2020, Moure-Rodríguez et al., 2018; Valencia, et al., 2020), siendo las expectativas hacia el alcohol, una de las variables importantes para el entendimiento del consumo del mismo. Motos et al. (2021) plantean que existe un patrón de consumo de binge drinking distinto para hombres y mujeres. Chau y Van den Broucke (2005a, 2005b) postulan que las bebidas alcohólicas son percibidas como un “facilitador social” por los jóvenes universitarios porque permite la desinhibición y ayuda a que se sientan seguros de sí mismos para poder interactuar entre ellos, especialmente, con personas del sexo opuesto. Conocer las expectativas que repercuten en la ingesta de bebidas alcohólicas, permitirá identificar las causas involucradas en el consumo, para luego plantear estrategias de prevención más eficientes (Valdez-Piña et al., 2018). Las expectativas positivas facilitan la ingesta y las negativas actúan como factores protectores (Brown et al., 1987; Cox et al., 2015). Por ello, las 6 expectativas, poseen un rol fundamental, no solo, para el inicio, sino también para el mantenimiento tanto del consumo dependiente, así como del consumo problemático (Brown et al., 1987). Las expectativas que tienen los universitarios para consumir alcohol pueden ser diversas. Hay quienes consumen alcohol para aumentar sus sensaciones de bienestar o de poder, otros para lograr desinhibición sexual o social, otros para incrementar la expresividad verbal o para disminuir el malestar, o para afrontar situaciones estresantes o emociones negativas (Motos, et al., 2016; Valdez-Piña et al., 2018). Los estudiantes con un consumo elevado presentaron más expectativas hacia las bebidas alcohólicas, que los que lo consumían de forma moderada (Casanova et al., 2020; Ponrachom et al., 2020). Además, los consumidores intensivos de alcohol tienen una percepción sesgada de su consumo por lo que toman la decisión de consumir, basado solo en la respuesta positiva inmediata y no perciben las consecuencias de su conducta de beber (Palacios & González, 2020). La alta autoeficacia para rechazar la bebida es un factor protector tanto para el consumo problemático como para el binge drinking en jóvenes (Balwin et al., 1993; DiClemente et al., 1995; Oei y Morawska, 2004; Palacios & González, 2020). Lee et al. (1999), plantean que tanto la autoeficacia como las expectativas de consumo, logran discriminar los consumidores de alto riesgo de los de bajo 7 riesgo; además, los bebedores de alto riesgo presentaron menor autoeficacia y mayores expectativas positivas del consumo. Oei y Morawska (2004), plantean que tanto las expectativas de consumo como la autoeficacia, poseen un rol fundamental en la ingesta de alcohol, y es la combinación de ambos constructos lo que, permite describir los patrones de consumo y a su vez diferenciar los estilos de consumo. Estos autores plantean que la baja autoeficacia, se relaciona con intenciones de beber y con mayor ingesta de bebidas alcohólicas tanto en adolescentes como en jóvenes universitarios, y a su vez explica el inicio y mantenimiento del binge drinking característico de esta población (Oei & Morawska, 2004). Las personas que creen que tienen pocas habilidades de resistencia al alcohol, tienen menos control cuando beben, presentan un mayor consumo y mayores consecuencias debido al consumo del alcohol, por lo que enfrentarse a los juegos y reglas relacionadas a la conducta de beber, puede ser difícil para los que poseen baja autoeficacia (De Leon et al., 2024). Diversas investigaciones (Chen et al., 2022; Foster et al., 2016; Jenkins et al., 2020; Ponrachom et al., 2020) plantean que las expectativas sobre las bebidas alcohólicas y la autoeficacia influyen en el consumo de este, por lo que una baja autoeficacia unido a elevadas expectativas sobre el alcohol generan un elevado consumo. Hasking & Oei, (2002) plantean que la autoeficacia de rechazo a la bebida fue el factor más relevante en relación con la frecuencia y volumen del alcohol en los bebedores mientras el afrontamiento y las expectativas estuvo más asociado con frecuencia en los bebedores problema. 8 Por lo expuesto, el presente estudio plantea como pregunta de investigación: ¿Cuál es la asociación entre las expectativas de consumo, la autoeficacia para rechazar la bebida y las características del consumo de alcohol en estudiantes universitarios? 1.2. Justificación e importancia del problema Entre las consecuencias más saltantes del alcohol en la vida universitaria, se encuentran la disminución del rendimiento académico, el ausentismo a clases, la reducción del número de horas dedicadas al estudio, el descenso de la motivación para estudiar; problemas con las figuras de autoridad, realizar conductas riesgosas como manejar vehículos en condición de ebriedad o viajar en un vehículo cuyo conductor ha consumido alguna droga, tener contacto sexual sin protección y/o participar de conductas agresivas o delictivas (Bernabéu & De la Peña, 2019; Busto et al., 2021; Cordero et al., 2021). El cerebro es particularmente vulnerable al alcohol, en la adolescencia y juventud temprana, así las investigaciones muestran que el consumo de alcohol afecta determinados dominios cognitivos (como secuenciación, categorización, control atencional, automonitoreo, planificación, flexibilidad cognitiva), que son importantes para la función ejecutiva, la cual es fundamental para el aprendizaje (Merchán et al., 2019; Quispe et al., 2019). El consumo del alcohol de manera crónica tiene muchas consecuencias a nivel de salud pública, siendo el consumo de tipo binge drinking, el que genera mayores efectos neuropsicológicos como “lagunas mentales”, déficits cognitivos constantes, cambios en el funcionamiento 9 cerebral, entre otros (Martinotti et al., 2016; Matsumura et al., 2022; Merchán et al., 2019; Niemelä et al., 2022). Las investigaciones peruanas, respecto al consumo de alcohol en universitarios, muestran datos preocupantes. El II estudio epidemiológico, llevado a cabo por la Comunidad Andina (CAN, 2013), encontró que el 21.11% de universitarios peruanos observaron a otros estudiantes ingiriendo alcohol en los salones de clases de manera esporádica. Posteriormente, en el III Estudio Epidemiológico de la CAN (2017), se encontraron datos similares en la prevalencia del uso de bebidas alcohólicas; donde la conducta conocida como binge drinking estuvo presente en el último año, en el 20.96% de los estudiantes, donde los hombres, tuvieron una mayor prevalencia (25.95% varones y 14.30% mujeres), además, el 24.1% de los universitarios, observaron a sus compañeros beber de manera esporádica y el 3.5% lo observaron de forma frecuente. Los patrones de bebida tienen una asociación significativa con los problemas de salud. El consumo de tipo binge drinking presenta una fuerte asociación con el tipo de bebida (cerveza y/o licores fuertes), la conducta de fumar y con bebedores jóvenes (Martinotti et al., 2016; Matsumura et al., 2022; Niemelä et al., 2022). La forma cómo los jóvenes, perciben la ingesta de alcohol de sus amigos puede influir en las expectativas tanto sobre el alcohol como sobre su propio consumo (Moure-Rodríguez et al., 2020; Zapolski & Clifton, 2018). De acuerdo a la OPS (2018), la prevalencia del consumo excesivo del alcohol (binge drinking) 10 está entre los 15 y 24 años y la etapa de mayor consumo se ubica entre los 20 y 24 años, siendo mayor en los varones. Diversas investigaciones han encontrado que, la autoeficacia se asocia negativamente con el consumo de alcohol (Foster et al., 2016; Jenkins et al., 2020; Lee et al., 2020; Scully, 2020; Tsekane & Amone-P'Olak, 2019). Las expectativas y la autoeficacia, son constructos cognitivos que pueden modificarse, para posibilitar la prevención tanto del consumo excesivo, como la dependencia asimismo, pueden posibilitar la rehabilitación de pacientes alcohólicos (Scully, 2020; Tsekane & Amone-P'Olak, 2019). Por un lado, los consumidores excesivos y los alcohólicos tienen la percepción de que el alcohol mejora su potencial, pese a las experiencias negativas que han tenido con este, por lo cual, trabajar con dichas expectativas desde jóvenes, puede evitar estos tipos de consumo (Boonchuaythanasit et al., 2021; Magri et al., 2020; Pinquart & Borgolte, 2022; Zhang et al., 2019). Estudiar las expectativas sobre la bebida y la capacidad para resistirse a beber en universitarios, permitiría fortalecer las líneas de prevención y promoción de la salud. Al identificar la relación entre estas variables, es posible comprender los factores que se encuentran asociados con los diferentes tipos de consumo; así mismo, conocer las expectativas sobre la ingesta de alcohol, permitirá diseñar y ejecutar programas para disminuir el consumo de bebidas alcohólicas. Los hallazgos de la presenten investigación aportarían valiosa información para la consolidación de universidades saludables, lo cual desde el 2010, es 11 considerado un objetivo prioritario para el Ministerio de Salud (Resolución ministerial n0. 968-2010) (MINSA, 2010). 1.3. Limitaciones de la investigación La principal limitación de este estudio podría ser que la muestra abarca solo una universidad de Lima, por lo que, los resultados obtenidos no pueden ser generalizables al contexto limeño en general. Para futuras investigaciones se recomendaría replicar este estudio en una muestra que incluya tanto universidades privadas como públicas. 12 CAPÍTULO 2: OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN 2.1. Objetivo general Determinar las asociaciones entre las expectativas de consumo, la autoeficacia de resistencia a la bebida y las características del consumo de alcohol en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 2.2. Objetivos específicos 1.- Identificar el consumo de alcohol durante el último mes y conocer las diferencias a nivel descriptivo en función a las variables sociodemográficas en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 2.- Identificar las expectativas hacia el consumo de alcohol y conocer las diferencias a nivel descriptivo en función a las variables sociodemográficas, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 3.- Identificar la autoeficacia de resistencia a la bebida y conocer las diferencias a nivel descriptivo en función a las variables sociodemográficas, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 13 4.- Identificar la asociación entre las expectativas hacia el consumo de alcohol y el consumo de alcohol, en estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 5.- Identificar la asociación entre las expectativas hacia el consumo de alcohol y la autoeficacia de resistencia a la bebida, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 6.- Identificar las asociaciones entre la autoeficacia de resistencia a la bebida y el consumo de alcohol, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 14 CAPITULO 3: HIPÓTESIS 3.1. Hipótesis general Existe asociación entre las expectativas de consumo, la autoeficacia de resistencia a la bebida y el consumo de alcohol en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 3.2. Hipótesis específicas 1.- Existen diferencias en las características del consumo de alcohol durante el último mes cantidad, frecuencia, episodios de exceso, binge drinking y consumo de otras sustancias psicoactivas, en función a las variables sociodemográficas sexo, con quién vive, carrera de estudio y ocupación, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 2.- Existen diferencias entre los tipos de expectativas hacia el consumo de alcohol incremento de la conducta sexual, sentimientos de poder, disminución de la tensión física y disminución de la tensión psicológica, en función a las variables sociodemográficas sexo, personas con las que vive, carrera de estudio y ocupación, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 3.- Existen diferencias entre las dimensiones de la autoeficacia de resistencia a la bebida frente a la presión grupal, para el alivio emocional y a la autoeficacia oportunista, en función a las variables sociodemográficas sexo, carrera de estudio y 15 ocupación, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 4.- Existe asociación positiva entre los tipos de expectativas hacia el consumo de alcohol incremento de la conducta sexual, sentimientos de poder, disminución de la tensión física y disminución de la tensión psicológica y las características del consumo de alcohol cantidad, frecuencia, episodios de exceso, binge drinking y consumo de otras sustancias psicoactivas, en estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 5.- Existe asociación negativa entre los tipos de expectativas hacia el consumo de alcohol incremento de la conducta sexual, sentimientos de poder, disminución de la tensión física y disminución de la tensión psicológica y las dimensiones de autoeficacia de resistencia a la bebida frente a la presión grupal, para el alivio emocional y a la autoeficacia oportunista, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 6.- Existe asociación negativa entre las dimensiones de la autoeficacia de resistencia a la bebida frente a la presión grupal, para el alivio emocional y a la autoeficacia oportunista, y las características del consumo de alcohol cantidad, frecuencia, episodios de exceso, binge drinking y consumo de otras sustancias psicoactivas, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. 16 CAPÍTULO 4: MARCO TEÓRICO El consumo de alcohol es uno de los grandes problemas de salud pública, el alcohol es el responsable de 3.3 millones de muertes al año en el mundo y de distintos tipos de cáncer, cirrosis, problemas cardiovasculares, enfermedades mentales, deterioro de las relaciones sociales, accidentes de tránsito, entre otros, todo lo cual afecta la calidad de vida no solo del consumidor sino también de la familia y/o comunidad (OMS, 2018; OPS, 2018; Thorpe et al., 2020, Torres et al., 2021; WHO, 2018). 4.1. Bases teóricas de las variables de estudio 4.1.1 Consumo de alcohol y vida universitaria Diversos autores, plantean que, ingresar a la universidad implica un factor de vulnerabilidad para la ingesta de alcohol, porque brinda y facilita, no solo posibilidades de acceso y compra, sino también situaciones para beber con los compañeros en cualquier día de la semana (Bernabeu & De la Peña, 2019; Encuesta Nacional de Drogas, Alcohol y Tabaco 2026-2017 [ENCODAT], 2017; Moure- Rodríguez et al., 2020). En el proceso de formación académica, el universitario se enfrenta a diversos desafíos, que generan cansancio físico y emocional, debido a la carga académica, el aumento de la responsabilidad, la limitación de la convivencia familiar, la carencia de actividades recreativas y de diversión, por lo cual, muchas veces adoptan conductas peligrosas para la salud, como consumir alcohol para aliviar el estrés 17 académico (ENCODAT, 2017; Latorre et al., 2019; Ponce Guerra et al., 2018; Quispe et al., 2019). En relación con el consumo de sustancias, la vida en la universidad se caracteriza por una ausencia de control parental es el inicio de la interacción con consumidores de alcohol y/o de la normalización de su consumo; lo cual puede generar que estudiantes con dificultades para el manejo de la presión grupal o que se encuentran en la búsqueda de un grupo de pertenencia, inicien o incrementen su consumo de alcohol (ENCODAT, 2017; Moure-Rodríguez et al., 2020; Quispe et al., 2019; Sifuentes-Castro et al., 2021; Tabernero et al., 2019). Adicionalmente, los universitarios son una población con alta prevalencia del binge drinking (Cuadra, 2019; Jenkins et al., 2020; Moure-Rodríguez et al., 2018; Valencia, et al., 2020). En cuanto a las diferencias por variables sociodemográficas en este particular consumo, varios investigadores (Motos et al., 2021; Moure- Rodriguez, 2017; OPS, 2018; Peralta, 2007) plantean que existe un patrón de consumo de tipo binge drinking distinto para hombres y mujeres. Sin embargo, otras investigaciones, en diferentes continentes no han encontrado diferencias (Higuero, 2019; Kawaida et al., 2021; Laghi et al., 2019; Tyler et al., 2017; Yoshimoto, et al., 2017; Zapata, et al., 2022). 4.1.2 Expectativas de resultado hacia el alcohol, expectativas de autoeficacia y consumo de bebidas alcohólicas La Teoría Cognitiva Social desarrollada por Bandura (1997) plantea que, en 18 la conducta de beber, existen cuatro factores cognitivos sociales determinantes: las expectativas de resultados positivos, las expectativas de resultados negativos, la influencia social y las expectativas de autoeficacia. 4.1.2.1 Expectativas de resultados y consumo de alcohol Las expectativas de resultado acerca del alcohol, son las anticipaciones que la persona realiza acerca de los efectos que el consumo de esta sustancia generará, las cuales, pueden ser positivas y negativas (Lac & Luk, 2019). Cuando se espera que el consumo genere consecuencias positivas (expectativas positivas) se incrementará la motivación para consumir; pero si se consideran más las consecuencias negativas (expectativas negativas), se estará menos motivado para consumir (Agordzo et al., 2022; Boyd et al., 2018; Goma‑i‑Freixanet et al., 2023; Lac & Luk, 2019). Si una persona espera que el alcohol o cualquier otra sustancia adictiva, genere un afecto positivo o disminuya un afecto negativo, hay una fuerte probabilidad que se use el alcohol para llegar a la meta deseada (Agordzo et al., 2022; Boyd et al., 2018; Goma‑i‑Freixanet et al., 2023; Jenkins et al., 2020; Lee et al., 2020; Monk et al., 2020; Zapolski & Clifton, 2018; Zhang et al., 2019). Para estos autores, las expectativas positivas facilitan la ingesta y las negativas actúan como factores protectores, por lo que, las expectativas de resultado, poseen un rol fundamental, no solo, para el inicio, sino también para el mantenimiento tanto del consumo dependiente, así como del consumo problemático. 19 Bandura (1996, 2002, 2012) plantea que las expectativas de resultado del consumo de alcohol se desarrollan a través de las propias experiencias, pero también a través de la observación de las conductas de consumo de los otros y de las consecuencias que estas traen para los demás; donde el comportamiento de padres, amigos y los medios de comunicación cumplen un rol fundamental. Siguiendo la propuesta de Bandura (2012), las expectativas son variables cognitivas que guían la conducta porque permiten anticipar sus resultados. Además, las expectativas, tanto como el modelamiento, son factores determinantes para el consumo de alcohol. Efectivamente, en la formación del consumo de alcohol, han tenido un rol fundamental la cultura, familia, compañeros, así como las propias creencias acerca de los efectos del consumo del alcohol. (Oei & Morawska, 2004; Zapolski & Clifton, 2018). Las expectativas de resultado de la ingesta de alcohol, de acuerdo con Brown et al. (1980) pueden ser globales y específicas. Las globales incluyen la visión del alcohol como un agente de transformación positiva y como un optimizador del placer social y físico; mientras, las específicas se refieren a la mejora del desempeño y la experiencia sexual, el incremento del poder y la agresividad, el mejoramiento de la asertividad y la reducción de la tensión. Estos autores encontraron que los consumidores menos experimentados tenían expectativas de resultado globales mientras que los consumidores más experimentados limitaban sus expectativas de resultado a la mejora sexual y el incremento de la agresividad. Las expectativas de resultado, están presentes en el consumo recreacional y 20 abusivo tanto de bebidas alcohólicas como de las demás drogas, además predicen las recaídas, así como el éxito del tratamiento (Bandura, 1996; Thorpe et al., 2020; Torres et al., 2021; Valdez-Piña et al., 2018). Las expectativas de resultado sobre el alcohol relacionadas a la conducta sexual y a las relaciones sociales estuvieron significativamente asociadas no solo, con el consumo de alcohol en adultos jóvenes, sino también con las consecuencias de este (Lac & Luk, 2019; Valdez-Piña et al., 2018). Estos autores, plantean, además, que las expectativas pueden variar en función de la edad y del tipo de consumo. La presencia de expectativas positivas fuertes puede generar sesgos cognitivos, que evitan procesar las consecuencias negativas por el consumo del alcohol (Lee et al., 2020; Magri et al., 2020). Además, mencionan, que, en la conducta de beber, pueden influir otros factores, como los ambientales, la respuesta biológica al alcohol o los sesgos cognitivos, que deben considerarse. El consumo de alcohol en adultos jóvenes está motivado por mayores expectativas de resultado relacionadas a la sociabilidad y a la sexualidad, mientras que en adultos mayores el consumo de alcohol está motivado por expectativas de resultado orientadas a una mayor reducción de la tensión y menores expectativas de deterioro cognitivo y conductual (Lac & Luk, 2019). Además, las expectativas de resultado hacia el alcohol asociadas a la reducción de la tensión impulsan el consumo durante los días laborables, mientras que las expectativas de resultado orientadas a la sociabilidad facilitan el consumo durante el fin de semana. Las personas que 21 presentan expectativas de resultado elevadas de excitación-sedación hacia el alcohol, tienen un mayor riesgo de sufrir dependencia (Magri et al., 2020). 4.1.2.2 Expectativas de Autoeficacia para rechazar la bebida y consumo de alcohol Bandura (1986) plantea que las creencias de autoeficacia son las percepciones generales sobre las habilidades para llevar a cabo una tarea con éxito y que es la combinación de expectativas de resultados con expectativas de autoeficacia las que permiten entender la adquisición, mantenimiento y extinción de conductas. La autoeficacia parte de la Teoría Cognitiva Social desarrollada por Bandura (1986), la cual plantea que la persona es un agente activo dentro de su contexto con la capacidad de autorregularse frente a las demandas externas. Bandura (1995) plantea que la autoeficacia es el resultado de la interacción entre la experiencia anterior, la experiencia vicaria y la persuasión social con el estado afectivo y fisiológico. Las percepciones de autoeficacia pueden estar influenciadas por la raza, género, nivel socioeconómico y/o ser parte de un grupo minoritario o excluido (Boonchuaythanasit et al., 2021; Patton et al., 2018; Scully, 2020). La autoeficacia para resistir la bebida, propuesta por Young et al. (1991) abarca las percepciones o ideas de una persona sobre su poder para resistir el consumo de alcohol, a partir de tres contextos o dimensiones: 1) presión social (mide la fortaleza para rechazar o evitar el consumo de alcohol en situaciones sociales), 2) alivio emocional (identifica la habilidad para rechazar el alcohol cuando se encuentra 22 en un estado emocional negativo como tensión, enojo, tristeza, etc.) y 3) oportunista, (evalúa la disposición para rechazar la bebida en diferentes contextos cotidianos y habituales como ver televisión y/o hacer deporte”). La autoeficacia para rechazar el consumo de alcohol comprende las creencias que refuerzan la habilidad para no beber en lugares considerados de riesgo elevado por lo que ayudan a que la persona se abstenga de consumir o controle su ingesta (DiClemente et al., 1995). Las expectativas positivas de resultado sobre el alcohol, unidas a una baja expectativa de autoeficacia de rechazo a la bebida, se relacionan directamente con la cantidad y frecuencia del consumo de alcohol; además, la expectativa de alta autoeficacia de rechazo a la bebida se relaciona inversamente con la frecuencia de consumo de alcohol y, finalmente, las mujeres que beben menos y tienen bajas expectativas positivas de resultado sobre el alcohol, presentan mayores expectativas acerca de tener control sobre su bebida, es decir alta expectativa de autoeficacia (Ding et al., 2018; Hasking, 2017; Jenkins et al., 2020; Lee et al., 2020; Shih et al., 2017; Tsekane & Amone-P'Olak, 2019). Además, encontraron que, los que presentaban baja expectativa de autoeficacia de rechazo a la bebida presentaban el doble de consecuencias negativas, comparados con los que tenían alta expectativa de autoeficacia de rechazo. Jongenelis et al. (2018) hallaron que los jóvenes que pensaban que no podrían rechazar las ofertas de bebidas alcohólicas de sus amigos, es decir con baja expectativa de autoeficacia de resistencia al consumo, presentaban mayores 23 intenciones de consumo de alcohol. Además, los que tenían alta expectativa de autoeficacia de rechazo, también creían que existían más actividades sin beber y más bebidas sin alcohol disponibles para ellos. Las expectativas de autoeficacia de rechazo al consumo tienen un papel central en la relación entre actitudes y conductas de beber, por lo que al regular las actitudes y las expectativas de autoeficacia de rechazo al consumo se pueden moderar las conductas de peligro (DiBello et al. ,2019; Tabernero et al., 2019). La manera cómo las expectativas de autoeficacia influyen en el consumo de alcohol va a depender del contexto o dimensión involucrada. La baja expectativa de autoeficacia de rechazo ante la presión social predice el aumento de la conducta de binge drinking, tanto en hombres como en mujeres, así como un mayor consumo semanal (Chen et al., 2022; Ding et al., 2018; Kim & Kuan, 2020). La autoeficacia de rechazo del uso de alcohol para buscar alivio emocional también presenta una asociación inversa con el consumo semanal (Foster et al., 2016; Gómez Plata et al., 2023). Los tres tipos de expectativas de autoeficacia -autoeficacia de rechazo de consumo por presión social, en situaciones cotidianas u oportunista y para la búsqueda del alivio emocional- se asocian de manera inversa con el daño grave y las consecuencias negativas debido al alcohol (Scully, 2020). Las expectativas positivas de resultado del consumo predijeron negativamente a las expectativas de autoeficacia para el rechazo del consumo de alcohol; además, la expectativa de autoeficacia de rechazo al alcohol se asoció tanto con el consumo del alcohol como con los problemas ocasionados por su ingesta; 24 asimismo, los esquemas cognitivos personales de los bebedores influyeron en su consumo de alcohol a través de la expectativa de autoeficacia de rechazo al alcohol (Chen et al., 2022; Ding et al., 2018; Kim & Kuan, 2020; Lee et al., 2020, Tabernero et al., 2019). 4.2. Investigaciones en torno a la problemática planteada 4.2.1. Consumo del Alcohol y vida universitaria a) En otros países Levinson et al., (2017) en una investigación realizada en Israel (Tel Aviv) con personas entre los 16 y 35 años en una sala de emergencias encontraron que el 22% tenían el hábito de realizar conductas de binge drinking, 25% no bebían y 53% eran bebedores de bajo riesgo. Castro, et al. (2017) en una investigación realizada en España (Granada) encontraron que 50% de los estudiantes consumían alcohol (de los cuáles 19.3% tenían un consumo medio y 3.6% realizaban un consumo excesivo), siendo principalmente varones, los que realizaban el consumo denominado “botellón” que implicaba consumir en cantidades elevadas y en periodos cortos de tiempo, los fines de semana. García et al. (2017) en una investigación realizada con estudiantes de España, encontraron que el 46.7% de la muestra presentaba un consumo intensivo del 25 alcohol, no encontraron diferencias a nivel de sexo, siendo la edad media de inicio del consumo de alcohol 15-16 años. Mekonen et al. (2017) en una investigación realizada con universitarios de Etiopía, encontraron que los varones tenían dos veces más uso problemático del alcohol que las mujeres. Las variables asociadas a dicho consumo fueron tener un amigo cercano consumidor de alcohol, consumir de manera frecuente sustancias y probable fobia social. El 4.6% de los estudiantes tenían una dependencia al alcohol. Yoshimoto et al. (2017) en un estudio con universitarios japoneses mayores de 20 años, encontraron que 7.2% de los hombres y 9.7% de las mujeres fueron clasificados como bebedores intensivos semanales, mientras 56.8% de los varones y 47.8% de las mujeres realizaban un consumo de tipo binge drinking. Moure-Rodriguez (2017) en una investigación realizada en España encontró que 62.6% de los universitarios varones y 52.2% de mujeres tenían un consumo de riesgo de alcohol, donde su máxima prevalencia fueron los 20 años para ambos grupos. El consumo intensivo de alcohol (binge dinking) lo realizaron el 43.2% de varones y 17.9% de mujeres, donde la mayor presencia se dio a los 22 años, en el caso de varones y a los 18 años en el caso de mujeres. Posteriormente, en otra investigación, Moure-Rodríguez et al. (2020) hallaron que los universitarios de ambos sexos, incrementan su consumo, cuando perciben que sus amigos universitarios beben más alcohol, así como si, viven fuera 26 de la casa de los padres, lo cual incrementa el consumo problemático y el binge drinking. Kawaida et al. (2021) en un estudio con universitarios japoneses, encontraron que la prevalencia del alcohol fue de 65.1%, 53% consumían alcohol de tipo binge drinking, de los cuáles el 67.7% fueron varones y 32.2% mujeres, no se encontraron diferencias significativas. b) En América latina El II estudio epidemiológico, realizado con universitarios por la CAN (2013), mostró que la dependencia alcohólica aumentó a 14.1%, en hombres y mujeres por igual, posteriormente, en el III estudio (CAN, 2017), se encontró una disminución estadísticamente significativa, en los 4 países que formaron parte del estudio (de 14.1% a 12.1%). En México, se encontró que los adolescentes y jóvenes entre 18 y 25 años ingerían grandes cantidades de alcohol, donde la prevalencia del consumo alguna vez en la vida fue de 77%, mientras que la del último año estaba entre 55.7% a 53.3%, la del último mes estaba entre 35.0% a 39.9% y la prevalencia de la última semana se encontraba entre 13.9% a 22.1% (ENCODAT, 2017). Betancourt et al. (2017) en un grupo de universitarios del sur de Colombia, encontraron que, a nivel de prevalencia, si bien los varones consumían más que las mujeres, no existían diferencias estadísticamente significativas y, tampoco hubo diferencias entre los estudiantes de las universidades públicas y privadas. El 25.8% 27 consumió alcohol una vez al mes, 18.8% cada 15 días y 17.3% entre uno y tres veces al año. Cuando se analiza la frecuencia del consumo según sexo, encontraron que los hombres consumían más y diferentes tipos de licor que las mujeres y fueron las mujeres las que tenían una mayor percepción de riesgo. López et al. (2017) en estudiantes de enfermería mexicanos, encontraron que la edad de inicio de consumo de alcohol fue 16 años. De acuerdo al AUDIT, 44% fueron clasificados dentro de un consume sensato, 35% con un consume dependiente y 21% con un consume dañino. No se encontraron diferencias respecto al consumo en función del sexo. Ponce & Reyes (2018) realizaron una investigación con estudiantes ecuatorianos, de las facultades de Ciencias Políticas y administrativas, Ciencias de la Salud e Ingeniería y encontraron que el 70% consumió alcohol por lo menos alguna vez en su vida. La Facultad de Ingeniería y los varones estuvieron en el nivel más alto nivel de consumo perjudicial y de dependencia. Los datos, fueron similares a los obtenidos por Ruisoto et al. (2016), en años previos, con estudiantes de universidades de Ecuador públicas y privadas. Quispe et al. (2019) investigaron con universitarios de Ecuador (Chimborazo) y encontraron que más del 50% consumían cerveza, 41.8% consumió al menos una vez al mes, 20.4% consumieron al menos dos veces al mes, 9.4% entre 2-3 veces al mes y 1% cuatro o más veces al mes. El 51% iniciaron su consume entre los 16 y 18 años. 28 Gogeascoechea-Trejo et al. (2021) investigaron el consumo de alcohol en Veracruz (México) y encontraron que la mayoría de los estudiantes consumían alcohol, 56.8% empezaron su consumo entre los 11 y 17 años, 15.7% consumieron al menos una vez al mes. Además, encontraron que 0.6% consumieron además estimulantes o tranquilizantes, 15.9% consumían marihuana y 1.3% consumieron cocaína. Sifuentes-Castro et al. (2021) en estudiantes de las facultades de ciencias de la salud de México, encontraron que la edad promedio del consumo inicial del alcohol fue 17.5 años, siendo el promedio de 4.1 copas en un día típico, donde la cerveza era la bebida de mayor consumo, seguido de bebidas alcohólicas preparadas. De acuerdo con el AUDIT, el 60.2% tuvo un consumo sensato, 26 % un consumo dañino y 19.9% tenían un consumo dependiente. c) En universitarios peruanos El Minsa (2017), basado en el II estudio epidemiológico, realizado por la CAN (2012), muestra que la prevalencia de vida de consumo de drogas legales, entre los universitarios fue de 87.1% y para el tabaco 59.9%. La edad promedio de inicio de estas dos sustancias fue 16 años. En las drogas ilegales, la prevalencia es más baja, donde la marihuana, alcanza un 11.6%. La edad promedio del inicio del consumo de las drogas legales fue 16 años, mientras que para las ilegales es más alta que para el alcohol y el tabaco. 29 Posteriormente, el III estudio epidemiológico, realizado por la CAN (2017), con la muestra peruana, encontró que 37,7% de los universitarios consumió alcohol al menos una vez durante los últimos 30 días, de los cuales 45% fueron hombres y 30% mujeres, existiendo diferencias significativas entre ambos grupos. La mayor prevalencia de último mes se encontró entre los 23 a 24 años (46,2%). La edad promedio de inicio de consumo de alcohol fue los 17 años. Respecto a los consumidores de alcohol de último año, 9,1% presentan signos de dependencia, existiendo diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos, donde el consumo de los estudiantes varones fue mayor. El 53% de universitarios han consumido tabaco alguna vez en la vida y 16% fumaron en el último mes, se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos sexos. El 19,6% de los universitarios peruanos ha probado alguna droga ilegal al menos una vez en la vida y 6,3% lo ha realizado en el último año. Cerca del 0,9% siempre o casi siempre consume alcohol y bebidas energizantes (CAN 2017). Domenack (2017) en universitarios, de una institución privada de Lima, halló que el 90% consumió alcohol, casi el 60% consumía en lugares sociales y en compañía de amigos y la cerveza fue la bebida más consumida. Ruesta (2017) en universitarios de una universidad privada de Lima, halló que más del 70% consumieron bebidas alcohólicas en los últimos 6 meses, casi 60% de la muestra consumieron alcohol de tipo binge drinking, siendo los universitarios matriculados en las carreras de letras los que tuvieron un mayor porcentaje. El binge drinking, fue realizado principalmente por varones, pero la diferencia con las mujeres 30 fue mínima. Los estudiantes de ciencias presentaron un mayor consumo de riesgo. Las sustancias psicoactivas más consumidas fueron alcohol, tabaco, pastillas sin receta y marihuana. Santos (2018) en estudiantes universitarios de una universidad privada del Cuzco, halló que 80% de los estudiantes presentaban problemas de alcoholismo y no identificaban como problemas las consecuencias en su salud y en su concentración. Los estudiantes, consideraban que el principal motivo para consumir alcohol era participar de las reuniones sociales (66%). Las demás motivaciones (aliviar los problemas emocionales, olvidarse de los problemas económicos o evitar la presión de los amigos) representaron menos del 10%. Arango (2018) en universitarios de una universidad privada de Lima, halló que el 46.2% se ubicaban un nivel de riesgo moderado para el consumo de drogas, mientras un 20,2% presentaba un consumo de riesgo alto. Las drogas más usadas fueron tabaco, alcohol, marihuana y cocaína, siendo el consumo mayor en los varones. Sotelo (2018) en estudiantes de una universidad privada de Lima, encontró que la prevalencia del alcohol en el último mes fue de casi 95% y 55% de los universitarios realizaron consumo de tipo binge drinking, siendo mayor en los varones. 31 Cuadra (2019), un año después, realiza otro estudio, con la misma población y encontró que, la prevalencia del alcohol, en el último mes, fue de 82%, un 56% realizó episodios de exceso y 34 % tuvo episodios de binge drinking. Arcaya et al. (2019) en estudiantes de tecnología médica y de medicina, de una universidad nacional de Lima, encontraron que cerca del 70% habían consumido alcohol en el último año, predominando el consumo de los varones, donde la carga académica, fue la fuente de estrés principal para el consumo de alcohol. Silva (2020) en estudiantes de una universidad nacional de Lima, encontró que 43% bebían licor de forma habitual y los indicadores de problemas relacionados al consumo de alcohol fueron: ser varón, proceder de provincia, tener conductas antisociales, experimentar ansiedad, tener más de 21 años, estar en la universidad más de 3 años, trabajar y no vivir con la familia nuclear. De acuerdo con la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES, 2020), el trastorno del consumo de alcohol, en el grupo de edad correspondiente a la etapa universitaria (entre 20 a 29 años) fue de 6.8% (Instituto Nacional de Estadística, 2020). Cañari (2021) en una investigación con estudiantes de universidades públicas y privadas, encontró que las sustancias psicoactivas más consumidas fueron alcohol, tabaco y marihuana. Además, las mujeres presentaron un mayor consumo de tranquilizantes. 32 Galiano (2023) en estudiantes de medicina de una universidad nacional de Lima y encontró que 22.2% de la muestra presentaron un consumo de riesgo de alcohol. Halló tres factores asociados al consumo: sexo (ser hombre), haber fumado cigarro en los 6 últimos meses y presentar depresión. No se encontró relación entre el consumo de alcohol de riesgo con año de estudios, vivir solo y/o presencia de sintomatología de ansiedad y/o estrés. Patiño (2023) realizó un estudio con la base de datos del Estudio Epidemiológico de adultos en Lima Metropolitana y Callao del 2012, realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi (INSM HD-HN), caracterizó el consumo del alcohol en el grupo de edad correspondiente a la etapa universitaria y encontró una prevalencia de 2.2%. 4.2.2. Expectativas de resultado y consumo de alcohol a) Otros países Méndez & Azustre (2017) en estudiantes de la Universidad de Huelva (España) no encontraron diferencias significativas, en base al sexo, respecto a la edad de inicio del consumo de alcohol (16 y 20 años). El mayor consumo se dio en los primeros ciclos y el conocimiento de los riesgos y consecuencias del alcohol no fue un factor protector. Entre los motivos para consumir se encontraron los problemas laborales, exigencias académicas y las situaciones sociales. Moure-Rodriguez et al. (2018) en un grupo de universitarios españoles, encontraron que las expectativas positivas de resultado del consumo de alcohol 33 estaban asociadas de manera positiva tanto al consumo de riesgo de bebidas alcohólicas como al consumo intensivo de tipo binge drinking. Encontrándose un mayor efecto de las expectativas en las mujeres. Posteriormente, en otra investigación, Moure-Rodríguez et al. (2020) hallaron que los universitarios españoles de ambos sexos incrementaron su consumo, cuando percibían que sus amigos universitarios beben más alcohol y cuando viven fuera de la casa de los padres, lo cual incrementaba el consumo problemático y el binge drinking. b) En América Latina Masuet (2017) investigó en estudiantes argentinos de 16 a 19 años y encontró que mayores expectativas positivas de resultado sobre el alcohol se asocian a un elevado consumo, mientras que expectativas negativas de resultado estuvieron asociadas al mantenimiento del consumo. Además, cuando la edad de inicio es tardía, disminuyen las expectativas del alcohol asociadas a las conductas sexuales En un grupo de universitarios mexicanos, Valdez-Piña et al. (2018), encontraron que solo las expectativas de resultado respecto al consumo de alcohol relacionadas al incremento de la sexualidad fueron las que aumentaron la probabilidad de desarrollar un consumo considerado riesgoso o perjudicial. Además, de acuerdo con el AUDIT, un bajo número de universitarios fueron considerados con un consumo dependiente, lo cual fue relacionado a que un porcentaje muy bajo, presentaba un consumo de riesgo. 34 c) En universitarios peruanos Respecto a las expectativas de resultado y al consumo de bebidas alcohólicas en universitarios peruanos, Trujillo (2015), encontró que expectativas personales y sociales positivas, en estudiantes preuniversitarios limeños, se asocian de manera directa a mantener relaciones sexuales bajo la influencia de bebidas alcohólicas y a contratar trabajadoras sexuales. Además, las expectativas cognitivas y motoras positivas, son más frecuentes en las mujeres; lo cual se relaciona negativamente con mantener relaciones sexuales con trabajadoras sexuales y con el sexo casual, además; quienes han realizado binge drinking, suelen tener menos de estas expectativas en comparación con los que no han consumido de esta manera (Trujillo, 2015). Sanchez (2018) en estudiantes de una universidad particular de Chiclayo, encontró que los estudiantes de Ingeniería presentaron más actitudes permisivas y de facilitación social, hacia el alcohol, que los estudiantes de psicología. Los estudiantes de ambas carreras presentaron actitudes preventivas, lo que implicaba que tenían conocimiento de las consecuencias negativas físicas y sociales que genera el alcohol. Sotelo (2018) en universitarios de una universidad privada de Lima, encontró una relación significativa positiva entre el binge drinking y las expectativas positivas de resultado hacia el consumo de alcohol relacionadas a los cambios positivos globales, incremento de la sexualidad, incremento del placer físico y social, incremento del poder y agresividad (con excepción de las expectativas de incremento de asertividad). Los estudiantes varones presentaron un mayor puntaje tanto en las expectativas de poder y agresividad como en la prevalencia de binge drinking. 35 4.2.3. Expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida. a) Otros países De Visser et al. (2016) en un grupo de británicos encontraron que los que tenían un nivel mayor de autoeficacia de rechazo al alcohol podían cumplir “el reto de un mes sin consumo de alcohol” (dry january), luego del cual su nivel de autoeficacia de rechazo al alcohol se incrementaba. Los que eran considerados bebedores ligeros tenían una mayor probabilidad de cumplir el reto. Hussman (2018), en mujeres canadienses, encontró que la percepción objetiva del cuerpo, así como la autenticidad de sus relaciones con su grupo social se relaciona con la autoeficacia para el rechazo del consumo controlado de alcohol y con la reducción del consumo de riesgo. Además, esforzarse por lograr un cuerpo delgado, así como la práctica de cuidados excesivos en su apariencia se asoció con la ingesta de alcohol de tipo binge drinking. Tabernero et al. (2019) encontraron que el grupo de universitarios españoles que consumían bebidas destiladas y fermentadas tenían menos autoeficacia para el rechazo a la bebida que los que no consumían alcohol y asistían a un mayor número de fiestas, además la variable sexo no predijo el consumo, pero si la edad. Hallaron además que, las estrategias conductuales de protección anticipan la ingesta de bebidas y a su vez, modulan la relación entre autoeficacia de rechazo y el consumo de bebidas alcohólicas. 36 Miller et al. (2019) encontraron que los que poseían estrategias conductuales para el manejo del alcohol, presentaban elevados niveles de autoeficacia para el rechazo de la bebida. No se encontraron diferencias en la variable sexo tanto para la autoeficacia para el rechazo como para el consumo de alcohol, por lo que sugieren en estudios futuros evaluar la variable género, que estaría más relacionado a lo sociocultural. Kim & Kuan (2020) en universitarios coreanos, encontraron que la baja autoeficacia para el rechazo ante la presión social tiene un rol clave en la predicción del aumento del consumo excesivo de alcohol en hombres y mujeres. En los estudiantes varones con baja autoeficacia para el rechazo, cuando se presenta la oportunidad de beber, el factor de presión social influye en la conducta de beber en exceso. Además, encontraron que los estudiantes masculinos, están más expuestos al alcohol y tienen más dificultades para lograr una autoeficacia para el rechazo alta y evitar el consumo excesivo de alcohol en este tipo de situaciones sociales. La baja autoeficacia para el rechazo ante la presión social predice el aumento de la conducta de binge drinking tanto en varones como en mujeres. Los resultados fueron similares, a los obtenidos con estudiantes universitarios occidentales. Scully (2020) en universitarios norteamericanos encontró que, la autoeficacia para el rechazo ante la presión social, para el alivio emocional y la oportunista predijeron un menor consumo semanal del alcohol, así como un consumo más peligroso y mayores efectos negativos relacionados al consumo de alcohol. La 37 autoeficacia para el rechazo ante la presión social fue la que predijo los mayores efectos negativos. Chen et al. (2022) en una muestra con universitarios chinos de primer y segundo año encontraron que la vida universitaria posibilita el ingreso a lugares donde el consumo de alcohol es elevado y la ausente o baja autoeficacia para el rechazo ante la presión de los amigos podría aumentar aún más los riesgos del consumo excesivo y frecuente de alcohol. Además, plantean que, una mayor autoeficacia para el rechazo podría servir de protección ante el consumo excesivo de alcohol de sus pares. Zysset, et al., (2022) investigaron el consumo de alcohol durante la pandemia del Covid-19, en universitarios suizos y encontraron que la alta autoeficacia para el rechazo estuvo asociada a menos incremento en el consumo de alcohol y los que consumían más alcohol reportaron al menos un evento de binge drinking. Los factores asociados al binge drinking fueron el ser varón, menor edad y no vivir con los padres. El 20% de los estudiantes reportaron un incremento en su consumo de alcohol y 26% realizaron conductas de binge drinking. De Leon et al. (2024) en una muestra de adultos jóvenes latinos e hispanos que vivían en Estados Unidos, encontraron que la percepción de discriminación afecta el nivel de autoeficacia para el rechazo, lo que implica que, a mayor discriminación, menor confianza en las habilidades para resistirse al consumo de alcohol. Además, los que tenían una mayor valoración de la “nueva cultura” a la que 38 quieren integrarse, son los más vulnerables a la presión de grupo ante el consumo de bebidas alcohólicas. b) En América Latina Barradas et al. (2019) investigaron en un grupo de mexicanos y encontraron que, los universitarios inician su consumo de alcohol a edades tempranas y buscan mezclar diferentes tipos de bebidas; además 96% de ellos y 94% de alumnos del bachillerato presentaron un nivel alto de resistencia frente a la presión de amigos, ante la presencia del alcohol. c) En universitarios peruanos Rosales (2017) en un grupo de universitarios de Lima y encontró un nivel de autoeficacia promedio y no encontró diferencias significativas a nivel de sexo, ni edad, por lo que plantea que la autoeficacia tiene que ver con las percepciones sobre sus propias capacidades y habilidades y se mantienen independientes de las variables sociodemográficas. Feldman (2021) en universitarios de una universidad privada de Lima, halló que la mayoría de los participantes fueron considerados bebedores ligeros, seguido de los moderados y un porcentaje menor fueron clasificados como intensos. Casi el 80% de la muestra realizaron consumo de alcohol de tipo binge drinking, existiendo diferencias en base al sexo. Más de la mitad de la muestra consumió drogas legales, un 48% consumieron drogas ilegales. El 2% de la muestra consumió alcohol solo. Los hombres consumieron más bebidas fermentadas y las mujeres bebidas destiladas. 39 La autoeficacia presentó asociación positiva con re-interpretación positiva, aceptación y asociación negativa con uso de sustancias psicoactivas, negación Patiño (2023) realizó un estudio con la base de datos del Estudio Epidemiológico de adultos en Lima Metropolitana y Callao del 2012, realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado- Hideyo Noguchi (INSM HD-HN). En la muestra de 18 a 30 años, se encontró un nivel elevado de autoeficacia, donde los varones tuvieron mayor consumo de alcohol. No se encontró asociación entre la autoeficacia y el consumo de drogas. 4.2.4. Expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida y expectativas de resultado hacia el alcohol Montes et al. (2017) investigaron las expectativas en estudiantes norteamericanos y suecos a lo largo de un año y encontraron que niveles elevados de expectativas positivas de resultado hacia el alcohol se asociaron con un mayor consumo de bebidas alcohólicas. Además, al incrementar la autoeficacia para el rechazo en ambos grupos se disminuyó el consumo de alcohol. También encontraron trayectorias de crecimiento de las expectativas positivas de resultado distintas para ambos grupos, así como momentos críticos para su intervención diferentes (adolescencia o adultez joven). Jenkins et al. (2020), en un grupo de universitarios afroamericanos y norteamericanos, encontraron que las expectativas positivas de resultado del alcohol predicen el nivel del consumo de este, y la subescala de control personal de 40 autoeficacia fue la única que actuó como predictor parcial del consumo del alcohol, pero la autoeficacia sola no predice la ingesta de alcohol. D'Amico et al. (2020) en estudiantes de Estados Unidos (California) entre los años 2008 y 2018 y encontraron que durante la adolescencia temprana tener expectativas positivas elevadas de resultado y compartir mayor tiempo con amigos y hermanos que consumen alcohol y marihuana disminuye la autoeficacia para el rechazo e incrementa la probabilidad de uso de alcohol y marihuana en la adultez temprana. 4.3. Definiciones conceptuales y operacionales de las variables de estudio. 4.3.1 Definiciones conceptuales y operacionales de las variables sociodemográficas Definiciones conceptuales Variables sociodemográficas: Información general sobre datos personales de los participantes en base a: 1.- Sexo: Características físicas de los órganos sexuales internos y externos, determinados genéticamente desde la concepción. 2.- Edad: Tiempo cronológico de vida. 3.- Lugar de nacimiento: Zona geográfica donde nació la persona. 41 4.- Personas con las que vive: Condición de convivencia con un grupo de individuos, con los que existen lazos sanguíneos o no y comparten parte o la totalidad de una vivienda. 5.- Carrera de estudios: Naturaleza de la Facultad donde se desarrollan los estudios universitarios. 6.- Ciclo de estudios: Periodo de estudio en el que se ubica el estudiante, al momento de participar de la investigación. 7.- Ocupación: Actividades que realiza el participante públicamente. Tabla 1.- Matriz operacional de las variables sociodemográficas VARIABLE DEFINICIÓN OPERACIONAL INDICADORES TIPO DE VARIABLE ESCALA DE MEDICIÓN Sexo Condición orgánica que distingue al hombre de la mujer. Hombre = 1 Mujer = 0 Cualitativa Nominal Edad Tiempo transcurrido desde el nacimiento hasta fecha que respondió los cuestionarios. Años Cuantitativa Razón Lugar de nacimiento Zona geográfica donde nació. Provincias = 0 Lima = 1 Cualitativa Nominal Personas con las que vive Distingue al que vive solo del que comparte la vivienda con otros (familia, amigos). Solo = 0 Padres = 1 Hermanos = 2 Otro familiar = 3 Amigos = 4 Cualitativa Nominal Carrera de estudios Estudios universitarios considerados dentro de áreas de letras o de ciencias. Áreas de Letras = 0 Áreas de Ciencias = 1 Cualitativa Nominal Ciclo de estudios Tiempo de estudio académico en el que se ubica el estudiante, al momento de participar de la investigación. 2do ciclo = 0 3er ciclo = 1 4to ciclo = 2 Ciclos posteriores = 3 Cualitativa Nominal Ocupación Actividades que se realiza mientras se encuentra matriculado en la universidad, relacionados al ámbito educativo y/o laboral. Estudiante = 0 Trabaja y estudia = 1 Cualitativa Nominal 42 4.3.2. Definiciones conceptuales y operacionales de las características del consumo Definiciones conceptuales 1. Presencia del consumo de alcohol: Haber ingerido alguna bebida con contenido alcohólico en la actualidad. 2. Edad del consumo inicial: Tiempo cronológico de vida donde se ingiere por primera vez alcohol. 3. Tipo de consumo: Forma del consumo de la bebida alcohólica. Consumo en compañía de otras personas o consumo en solitario. 4. Tipo de bebida: Cualquier bebida con cierta cantidad de alcohol etílico, producida ya sea por destilación o por fermentación, que se ingiere con más frecuencia. 5. Frecuencia de consumo: Número de veces que se realiza la conducta de ingerir bebidas con contenido alcohólico en un tiempo determinado. 6. Cantidad de consumo: Número de vasos con contenido alcohólico que se ingiere por vez. 7. Episodios de exceso de consumo: Veces que consume más de 6 bebidas con contenido alcohólico en un solo momento. 8. Episodios de binge drinking: Ingesta de dosis elevadas de alcohol (mayor a 0.8 g/l en la sangre lo que equivale a 5 ó más tragos para hombres y más de 4 para las mujeres) a lo largo de dos horas (NIAAA, 2022). 43 9. Consumo de alcohol junto a bebidas energizantes: Ingerir alguna bebida alcohólica junto a una bebida no alcohólica que contiene elevada dosis de cafeína (generalmente su ingrediente principal), taurina, vitaminas y en ocasiones la combinación de otros ingredientes (como guaraná, ginseng, etcétera) con propiedades estimulantes (Reyes et al., 2024; Pintor et al., 2020). 10. Consumo de otras sustancias psicoactivas diferentes del alcohol: Ingesta de cualquier sustancia natural o sintética que al ser introducida en el organismo es capaz, por sus efectos en el sistema nervioso central, de alterar y/o modificar la actividad psíquica, emocional y el funcionamiento del organismo. Estas sustancias pueden ser legales como el tabaco y las drogas ilícitas aquellas cuya producción, porte, transporte y/o comercialización están legalmente prohibidas o que son usadas sin prescripción médica, como marihuana, cocaína, pasta básica de cocaína (pbc), fenciclidina (PCP), sedantes, hipnóticos o ansiolíticos (benzodiazepinas y barbitúricos), anfetaminas, alucinógenos, inhalables, opiáceos (OMS, 2015). 43 Tabla 2. Matriz operacional de las variables de características del consumo de alcohol VARIABLE DEFINICIÓN OPERACIONAL INDICADORES TIPO DE VARIABLE ESCALA DE MEDICIÓN Consumo del alcohol a lo largo de su vida Ingerir como mínimo una bebida con contenido alcohólico en los últimos 30 días. Se identifica por la pregunta ¿Has consumido alguna bebida alcohólica? Si=1 No=0 Cualitativa Nominal Edad de inicio del consumo de alcohol Etapa de vida, en la cual inicia el consumo de alcohol. Se identifica por la pregunta ¿A qué edad aproximadamente iniciaste tu consumo de bebidas alcohólicas? Años Cualitativa Razón Tipo de consumo Ingerir una o más bebidas con contenido alcohólico, la mayor parte de las veces, en ausencia de otras personas (solo) o en presencia de una o más personas conocidas o desconocidas (acompañado). Se identifica por la pregunta, generalmente ¿Con quiénes bebes? Solo = 0 Acompañado=1 Cualitativa Nominal Tipo de bebida Bebidas que se ingieren con más frecuencia, elaboradas por destilación (pisco, vodka, ron, whisky, aguardiente, tequila) o fermentación (como cerveza, vino) que contienen alcohol etílico en diferentes cantidades y concentraciones. Se identifica por la pregunta ¿Cuál es la bebida alcohólica sueles tomar con más frecuencia? Cerveza= 0 Tequila=1 Vino= 2 Espumante=3 Aguardiente=4 Ron=5 Coctel= 6 Pisco=7 Vodka= 8 Whisky=10 Otros = Especificar Cualitativa Nominal Frecuencia de consumo Número de veces que consume alcohol en un período de tiempo determinado. Se identifica por la pregunta ¿Con qué frecuencia sueles tomar licor? Nunca= 0 Una o menos veces al mes=1 Dos - cuatro veces al mes= 2 Dos - tres por semana = 3 Cuantitativa Ordinal Cantidad de consumo Número de bebidas alcohólicas que se consume. Se identifica por la pregunta En un día promedio cuando has bebido licor, ¿Cuántos tragos sueles beber? 0 tragos = 0 Uno - dos tragos = 1 Tres - cuatro tragos = 2 Cinco - seis tragos = 3 Más de 6 tragos = ______ Cuantitativa Ordinal 44 Episodios de exceso de consumo Número de veces que se ingiere más de 6 bebidas alcohólicas por vez. Se identifica por la pregunta Escribe el número de veces que tomaste 6 o más tragos por ocasión. 1 – 2 veces = 0 3 – 5 veces = 1 6 – 10 veces = 2 11 – 20 veces = 3 21 – 50 veces = 4 Cuantitativa Ordinal Episodios de binge drinking Durante dos horas como máximo, consumir bebidas con contenido alcohólico, si es mujer ingerir 4 o más vasos y si es hombre ingerir 5 o más vasos. Se identifica por la pregunta A continuación responde de acuerdo a tu género para los últimos 30 días: Mujer 4 o más vasos Si=1 No=0 Hombre 5 o más vasos Si=1 No=0 Cuantitativa Nominal Consumo de alcohol junto a bebidas energizantes Ingerir una bebida alcohólica junto a otra bebida no alcohólica que tiene cafeína en mayor proporción respecto a los demás ingredientes. Se identifica por la pregunta ¿Ha combinado alguna vez su consumo de alcohol con bebidas energizantes? ¿Ha combinado alguna vez su consumo de alcohol con bebidas energizantes (Red Bull, Bolt, Battery, Burn, Monster, Toro XL o similares)? Nunca =0 Pocas veces =1 Regularmente =2 Casi siempre/ Siempre =3 Cuantitativa Ordinal Otras sustancias consumidas, aparte del alcohol Uso de una o más sustancias psicoactivas legales como cigarros de tabaco o ilegales como cocaína, pasta básica de cocaína (pbc), marihuana, éxtasis, pastillas no indicadas por un médico, entre otras, en los últimos 6 meses. Se identifica por la pregunta Independiente a tu consumo de alcohol, ¿Qué sustancias has utilizado durante los últimos 6 meses? Ninguna = 0 Tabaco = 1 PBC = 1 Marihuana = 2 Éxtasis = 3 Cocaína = 4 Pastillas sin receta médica = 5 Otras: ___________ Cuantitativa Nominal 45 4.3.3. Definiciones conceptuales y operacionales de las expectativas de consumo de alcohol Definiciones conceptuales Expectativa de consumo de alcohol: Creencias relacionadas acerca de las consecuencias positivas del consumo de alcohol para la conducta social y emocional (Brown, Goldman, Inn y Anderson; 1980). Comprende 4 tipos: 1.-Incremento de la expresividad y sexualidad: Pensamientos sobre el alcohol, como promotor de la intimidad sexual y mejorar el desempeño sexual. 2.- Desinhibición y sentimientos de poder: Percepción que el alcohol ayuda a las personas a sentirse seguras, fuertes y desencadena agresividad. 3.- Disminución de la tensión física: Ideas sobre el alcohol relacionados a reducir el malestar y experimentar mejoría física. 4.- Disminución de la tensión psicológica: Ideas sobre el alcohol relacionados a reducir el malestar y experimentar mejoría emocional. 4.3.4. Definiciones conceptuales y operacionales de las expectativas de autoeficacia para rechazar la bebida Autoeficacia para rechazar la bebida: Percepción sobre la capacidad para resistir el consumo de alcohol en diferentes lugares (Young et al., 1991). Comprende 3 dimensiones: 46 1.- Autoeficacia a la presión grupal: Fortaleza para evitar o rechazar el consumo en entornos sociales informales. 2.- Autoeficacia de alivio emocional: Evalúa la disposición del sujeto para rechazar la bebida en condiciones de tensión, enojo, aburrimiento, vergüenza, agitación, frustración, preocupación, alteración, depresión, nerviosismo o tristeza. 3.- Autoeficacia oportunista: Evalúa fortaleza y voluntad para rechazar el consumo de alcohol que es provocado por la televisión, comida, citas, camino a casa, lectura, escuchar música, soledad, finalización de actividades deportivas o llegar a casa. 47 Tabla 3. Matriz operacional de las variables expectativas de consumo hacia el alcohol y autoeficacia para rechazar la bebida VARIABLE DEFINICIÓN OPERACIONAL DIMENSIONES INDICADORES TIPO DE VARIABLE ESCALA DE MEDICIÓN Expectativa de consumo hacia el alcohol Percepciones positivas sobre los efectos del alcohol en el comportamiento ya sea para disminuir el malestar emocional, el malestar físico, incrementar la confianza en su comportamiento sexual, aumentar sus sentimientos de seguridad y/o sus comportamientos agresivos. Disminución de la tensión psicológica Items 1, 2, 4 y 5. Si = 1 No= 0 Cuantitativa Cuantitativa de intervalo Disminución de la tensión física Items: 3, 10, 11, 12 y 14. Si = 1 No= 0 Cuantitativa Incremento de la expresividad y sexualidad Items: 7, 9,13 y 15. Si = 1 No= 0 Cuantitativa Desinhibición y sentimientos de poder Items: 6, 8, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 22. Si = 1 No= 0 Cuantitativa Autoeficacia para rechazar la bebida (ARB) Confianza en las habilidades personales para negarse a consumir alcohol ya sea ante los ofrecimientos y comentarios constantes de las personas que lo rodean, ante sus emociones negativas y/o en diferentes situaciones y momentos de su vida donde el alcohol se encuentra disponible. Autoeficacia a la presión grupal Items: 1,2,4,7,8, 9,10,12, 18,25,27 y 30. 1=es muy seguro que, si bebiera 2= es muy probable que bebiera 3= no se si bebería 4= es probable que no bebería y 5 = estoy seguro de que no bebería. Cuantitativa Cuantitativa de intervalo Autoeficacia de alivio emocional Items: 5,6,11,14,16,17,19,20,21,22 y 24. 1=es muy seguro que, si bebiera 2= es muy probable que bebiera 3= no se si bebería 4= es probable que no bebería y 5 = estoy seguro de que no bebería. Cuantitativa Autoeficacia oportunista Items: 3,13,15, 23,26,28,29 y 31. 1=es muy seguro que, si bebiera 2= es muy probable que bebiera 3= no se si bebería 4= es probable que no bebería y 5 = estoy seguro de que no bebería. Cuantitativa 48 CAPITULO 5: METODOLOGIA 5.1. Nivel y tipo de la investigación El nivel de investigación es básica de tipo no experimental, donde no habrá manipulación de variables (Hernández et al., 2014). Para Zorrilla (1993), este tipo de investigación “parte de un marco teórico y permanece en él, siendo su finalidad formular nuevas teorías o modificar las existentes, en incrementarlos conocimientos científicos o filosóficos, pero sin contrastarlos con ningún aspecto práctico” (Zorilla, citado por Pérez, 2017, pp. 13). La investigación es descriptiva, porque “[…] su característica fundamental es la de presentar una interpretación correcta. Esta puede incluir los siguientes tipos de estudios: encuestas, casos, exploratorios, causales, de desarrollo, predictivos, de conjuntos y de correlación […]” (Dankhe, 1986, citado por Pérez, 2017, pp. 17). 5.2. Diseño de la investigación Es una investigación transversal, de tipo descriptivo y correlacional, dado que, se han tomado los datos en un momento determinado del tiempo, y se buscar identificar las características de un grupo de personas tomando en cuenta las variables de estudio y a partir de ello se describen las asociaciones existentes (Hernández et al., 2014). Es una investigación retrospectiva, debido a que se realiza un análisis secundario de una base de datos, lo que implica que los datos se han tomado antes del desarrollo de la investigación (Hernández et al., 2014). 5.3. Descripción de la Población La población objetivo estuvo compuesta por universitarios que se encuentren, en los primeros años de estudios universitarios, matriculados en las diferentes carreras 49 pertenecientes a las Facultades de letras y ciencias de una universidad privada de la ciudad de Lima. Los alumnos de esta universidad provienen tanto de Lima como de diferentes provincias del país y, en menor porcentaje del extranjero, además, posee una amplia escala de pagos, en la cual están representados alumnos pertenecientes a los diferentes niveles socioeconómicos. 5.4 Muestra y muestreo La muestra accesible comprende la base de datos correspondiente a estudios realizados previamente en el marco del curso de Seminario de Tesis, la misma que fue recopilada en el año 2017 en una muestra de 138 estudiantes, de ambos sexos, que se encontraban matriculados en alguna de las carreras de letras o ciencias que ofrece dicha universidad. y que hayan firmado un consentimiento informado que permita el uso de sus resultados para trabajos de investigación (ver tabla 4). Para el muestreo se revisó la base de datos donde se encuentran los protocolos de respuesta de la población elegible. Debido a las características de la población elegible, se empleó un método no probabilístico deliberado, ya que se trabajó, con una base de datos secundaria (Hernández et al., 2014). La muestra, estuvo compuesta por 66.7% varones, con una edad mínima de 18 y máxima de 22 años, donde el 73.9% tenían 18 años. El 68.8% de la muestra provienen de Lima, 73.2% viven con su familia nuclear, mientras un 17.4% viven solos. En el aspecto académico, 55.8% estaban matriculados en carreras relacionadas a las ciencias, mientras el 44.2% en carreras relacionadas a las letras, el 54.3% se encontraban en el 2do ciclo y 30.4% en el 4to ciclo, 64.5% nunca desaprobó un curso y un 5.1% estudia y trabaja. 50 Tabla 4. Descriptivo de las variables sociodemográficas Variables F % Sexo Hombre 92 66.7 Mujer 46 33.3 Edad 18 años 102 73.9 19 años 19 13.8 20 años 12 8.7 21 años 2 1.4 22 años 3 2.2 Lugar de nacimiento Lima 95 68.8 Provincias 43 31.2 Con quienes vive Familia nuclear 101 73.2 Solo hermanos 5 3.6 Otro familiar 6 4.3 Amigos 2 1.4 Solo 24 17.4 Carrera de estudios Carreras de Letras 61 44.2 Carreras de Ciencias 77 55.8 Ocupación Solo estudia 131 94.9 Estudia y trabaja 7 5.1 Ciclo de estudios 2do ciclo 75 54.3 3er ciclo 14 10.1 4to ciclo 42 30.4 Ciclos posteriores 7 5.1 N = 138 5.5. Criterios de inclusión y eliminación Criterios de inclusión: a) Tener más de 18 años. b) Tener todas sus respuestas completas. 51 Eliminación: Casillas con información de participantes menores de 18 años y/o casillas vacías en alguna de las columnas correspondiente a las respuestas de los participantes incluidos en la base de datos. 5.6. Instrumento de recolección de datos El instrumento empleado para la presente investigación es el programa informático Excel, un software que permite realizar tareas de registro de información contable y financiera en hojas de cálculo. Para el presente estudio la hoja de cálculo cuenta con columnas con información agrupadas en 4 áreas: Área 1: Abarca los campos con información sobre los datos sociodemográficos (sexo, edad, lugar de nacimiento, personas con las que vive, carrera y ocupación). Área 2: Abarca los campos con información sobre el Consumo del alcohol en base a la Encuesta de Consumo de Alcohol (CA) elaborada por Sotelo (2018), para recabar información respecto a la presencia o ausencia del consumo de alcohol (pregunta 1), edad del consumo inicial (pregunta 2), consumo de bebidas alcohólicas en el último mes, en base al tipo de consumo (solo o acompañado) (pregunta 3), tipo de bebida consumida (pregunta 4), frecuencia (preguntas 5), cantidad del consumo (preguntas 6), episodios de exceso de consumo (pregunta 7), episodios de binge drinking (pregunta 8), consumo de alcohol junto a bebidas energéticas (preguntas 9) y consumo de otras sustancias psicoactivas (pregunta 10). Área 3: Abarca los campos con información sobre las expectativas hacia el alcohol en base a las respuestas del Cuestionario de las expectativas del consumo de alcohol (AEQ) creado por Brown et al. (1980), con el objetivo de medir creencias sobre el consumo de alcohol, relacionados a los efectos del alcohol en el comportamiento ya sea para disminuir el malestar emocional, disminuir el malestar 52 físico, incrementar la confianza en su comportamiento sexual, aumentar sus sentimientos de seguridad y/o aumentar sus comportamientos agresivos. Tabla 5. Ficha técnica AEQ Nombre Cuestionario de las expectativas del consumo de alcohol (AEQ) Autores Brown, Goldman, Inn y Anderson (1980) Aplicación Individual o colectiva Ámbito de aplicación Población general y clínica. Estandarización Validación internacional (4 países) Finalidad Medir creencias en torno al consumo de alcohol, relacionados a efectos específicos sobre su conducta social y emocional. Población Adolescentes y adultos Aplicación en universitarios latinoamericanos 1.- Mora-Ríos et al., (2000): Universitarios mexicanos. Confiabilidad mediante el coeficiente alpha de Cronbach de 0.93. 2.- Chau & Van den Broucke (2005): Universitarios peruanos. Confiabilidad según el coeficiente alpha de Cronbach entre 0.70 y 0.94. 3.- Camacho (2005): Estudiantes colombianos. Confiabilidad según el coeficiente alpha de Cronbach entre 0.58 y 0.80. 4.- Herrán & Ardila (2007): Universitarios colombianos. Confiabilidad según el coeficiente alpha de Cronbach de 0.85. 5.- Herrán & Ardila (2010): Universitarios colombianos. Confiabilidad mediante el coeficiente alpha de Cronbach entre 0.62 y 0.74. 6.- Peltzer et al., (2017): Universitarios argentinos. Confiabilidad mediante el coeficiente Kuder-Richarson entre 0.84 y 0.67. 7.- Valdez-Piña et al., (2018): Universitarios mexicanos. Confiabilidad mediante el coeficiente alpha de Cronbach de 0.93. Descripción del instrumento Formato dicotómico de respuesta: Verdadero - Falso Fuente: Elaboración propia 53 Área 4: Abarca los campos con información sobre las expectativas de autoeficacia de acuerdo con el Cuestionario de Autoeficacia al Rechazo de la Bebida (ARB), diseñado por Young et al. (1991), mide la percepción sobre la capacidad para resistir el consumo de alcohol en diferentes situaciones. Consta de 3 factores: 1) Autoeficacia de Presión Social, 2) Autoeficacia de Alivio Emocional y 3) Autoeficacia Oportunista. Los puntajes más altos, indican mayor autoeficacia. Tabla 6. Ficha técnica DRSEQ-R Nombre Cuestionario de Autoeficacia al Rechazo de la Bebida (DRSEQ-R) Autores Young, Oei y Crook (1991) Aplicación Individual o colectiva Ámbito de aplicación Población general y clínica. Estandarización Validación internacional (5 países) Finalidad Este instrumento mide la percepción sobre la capacidad para resistir el consumo de alcohol en diferentes situaciones. Población Adolescentes y adultos Aplicación en universitarios latinoamericanos 1.- Castillo (2009): Universitarios mexicanos. Durante tres años consecutivos (2005 al 2007). Confiabilidad mediante el coeficiente alpha de Cronbach en sus tres dimensiones: Autoeficacia de presión social (0.93, 0.92 y 0.93), de alivio emocional (0.92, 0.93 y 0.95) y oportunista (0.89, 088 y 0.91). Descripción del instrumento 31 ítems Formato de respuesta tipo Lickert . (1 = estoy muy seguro de que bebería y 6 = estoy muy seguro de que no bebería) Fuente: Elaboración propia 5.7. Procedimiento de ejecución de la investigación En el presente estudio se realizaron las siguientes acciones: 1.- Solicitud de la aprobación del proyecto de investigación por el Comité de Ética. 54 2.- Solicitud y gestión para la obtención de la base de datos perteneciente a un grupo de investigación de Conductas Adictivas de una institución de educación superior privada. 3.- Solicitud a la coordinación del grupo de investigación de conductas adictivas, de la base de datos para el estudio. 4.- Recepción de la información en una hoja de cálculo del programa informático Excel obviando los nombres y apellidos de los estudiantes ya que se había asignado previamente un código a cada participante con el fin de guardar la confidencialidad. 5.- Presentación por parte de la investigadora de una carta de compromiso que aseguraba el correcto uso de la base de datos y el cuidado de la información. La base de datos obtenida del grupo de investigación de Conductas Adictivas corresponde al curso de Seminario de Tesis del año 2017, fue otorgada en el programa informático Excel. Para el análisis secundario se estableció un plan consistente en: a. La eliminación de los casos que no habían sido completamente respondidos. b. La información recolectada y codificada fue sometida a tratamiento estadístico con el programa IBM SPSS versión 28. Se realizó el análisis estadístico, se elaboraron las tablas con los resultados y la discusión en función de las hipótesis del estudio. 5.8. Análisis de datos Los análisis estadísticos se realizaron en el programa IBM SPSS versión 28. En primer lugar, se obtuvo los análisis descriptivos de las variables de estudio y se 55 evaluó la normalidad por medio de las pruebas de Shapiro-Wilk, cuando los grupos tuvieron menos de 50 participantes, y se usó Kolmogorov-Smirnov, para aquellos grupos con 50 o más integrantes. Para el análisis de las características de la población, se usó estadísticas descriptivas como la media y las frecuencias en porcentajes. Para el análisis de las diferencias según variables sociodemográficas, se utilizaron los estadísticos T de Student o ANOVA para los datos paramétricos o U de Mann-Whitney o Kruskal- Wallis para los datos no paramétricos. A fin de responder a los objetivos específicos, sobre las diferencias en el nivel de las características, expectativas del consumo de alcohol y autoeficacia de resistencia a la bebida según las variables demográficas de sexo, cohabitantes, carrera y ocupación, se realizó una serie de pruebas de U de Mann- Whitney dada la normalidad de los datos. De igual forma, se tuvo en consideración las medianas para determinar a los grupos de mayor nivel. Para el caso de las diferencias en el nivel de binge drinking y consumo de sustancias psicoactivas según las variables demográficas de interés, se realizó una serie de tablas cruzadas bajo la prueba de Chi cuadrado. Los porcentajes y frecuencias de cada variable fueron extraídos con el propósito de determinar al grupo de mayor prevalencia. Finalmente, a fin de responder al objetivo general, sobre la relación entre las variables de estudio, se realizó una correlación de Spearman dada la normalidad de las variables. Se decidió dividir la variable de consumo de sustancias en variables dicotómicas que representen la presencia o ausencia de marcado por los participantes. De igual forma, dada la naturaleza de estas variables y la de binge drinking se procedió a realizar correlaciones de biserial puntual. Finalmente, se tuvo en consideración el 56 criterio de Cohen (1988) para determinar la magnitud de la relación. 5.9. Consideraciones éticas El presente estudio usó una base de datos secundaria, la cual se encontraba anonimizada e incluía la información recolectada por miembros de un grupo de investigación en Adicciones durante el año 2017. 57 CAPITULO VI: RESULTADOS El presente trabajo de investigación parte del análisis de la base de datos, de los estudios realizados en el marco del curso Seminario de Tesis, de una universidad privada de Lima, en el año 2017, donde se evaluaron expectativas hacia el consumo, autoeficacia para rechazar la bebida y características del consumo de alcohol en estudiantes universitarios. Los resultados se presentan mediante un análisis descriptivo de las variables y luego se presentan los análisis multivariados. El objetivo general fue determinar, las asociaciones entre las expectativas de consumo, la autoeficacia de resistencia a la bebida y las características del consumo de alcohol en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. En las tablas 7, se presentan los resultados del Objetivo específico 1: Identificar el consumo de alcohol y conocer las diferencias a nivel descriptivo, en función a las variables sociodemográficas, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. Se aprecia que el 68.1% consumió por primera vez alcohol entre los 15 y 17 años y un 2.8% lo realizó antes de los 11 años. La prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas fue de 94% entre los estudiantes participantes. La cerveza fue la bebida más consumida, seguida por el vino y los destilados (vodka, whisky, ron) entre los estudiantes que consumen un solo tipo de bebida y 21% de los participantes reportaron consumir más de un tipo de bebida. El 97.8% consumió alcohol acompañado, 65.9% consumió una o menos veces al mes, mientras un 26.8% consumió 2-4 veces por mes. El 29.7% consumió 3-4 tragos y alrededor de 20% los que consumieron entre 1-2 tragos y 5-6 tragos y 5.8% no consumió alcohol en el último mes. Respecto a los 58 episodios de exceso (consumir más de 6 tragos), 69.3% de la muestra tuvieron entre 1 y 5, 19.2% tuvieron entre 6 y 10 episodios y 11.5% entre 11 y 50 episodios. El 57.6% de los varones y el 41.3% de las mujeres, realizaron conductas de binge drinking. El 27.5% consumió alcohol junto con alguna bebida energizante. Respecto al consumo de otras sustancias psicoactivas, 26.8% consume tabaco, 5.1 % marihuana y 8.7% consume más de una sustancia. Tabla 7. Descriptivos de la variable consumo de alcohol Frec % Frec % Edad del consumo inicial de alcohol Cantidad de tragos por vez en el último mes Antes de los 11 años 4 2.8 Mes (continuación…) De 12 a 14 años 30 21.7 5- 6 tragos 33 23.9 De 15 a 17 años 94 68.1 Más de 6 tragos 26 18.8 A partir de 18 años 9 6.5 Consumo de alcohol en el último mes Binge drinking Si 130 93.5 Hombres Si 53 veces 57.6.6 .6..6.6.6..1 Tipo de bebida consumida No 39 42.4 Un solo tipo de bebida 108 78.3 Mujeres Si 19 41.3 Cerveza 24 17.4 No 27 58.7 Vino 17 12.3 Episodios excesos Destilados Vodka 17 12.3 Veces que tomó más de 6 tragos (*26) Whisky 16 11.6 1-2 veces 8 30.8 Ron 16 11.6 3-5 veces 10 38.5 Otras 16 11.7 6-10 veces 5 19.2 No sabe 2 1.4 11-20 veces 2 7.7 Más de un tipo de bebida 30 21.7 21-50 veces 1 3.8 Tipo de consumo Solo 3 2.2 Con Consumió alcohol con energizantes*137 Acompañado 135 97.8 Nunca 100 72.5 Frecuencia de consumo Pocas veces 27 19.6 Nunca 8 5.8 Regularmente 6 4.3 Una o menos veces al mes 91 65.9 Siempre/Casi siempre 4 2.9 2-4 veces por mes 37 26.8 Consumo de otras sustancias psicoactivas, en los últimos 6 meses 2-3 veces por semana 2 1.4 Ninguna 74 53.6 Cantidad de tragos por vez Tabaco 37 26.8 en el último mes Marihuana 7 5.1 59 0 tragos 8 5.8 Pastillas sin receta 5 3.6 1-2 tragos 30 21.7 Cocaína 2 1.4 3-4 tragos 41 29.7 Otros (Poppers) 1 0.7 Más de dos sustancias 13 8.7 N=138 No se encontraron diferencias significativas en las características del consumo de alcohol, en función de las variables sociodemográficas sexo, carrera de estudio, personas con las que vive y ocupación (anexos B1 al B6). El segundo objetivo, fue identificar y comparar los tipos de expectativas hacia el consumo de alcohol y conocer las diferencias a nivel descriptivo, en función a las variables sociodemográficas, en un grupo de estudiantes de una universidad privada de Lima Metropolitana. La tabla 7, muestra que las expectativas, incremento de la expresividad y sexualidad y disminución de la tensión psicológica tuvieron los puntajes cercanos al promedio, mientras las expectativas relacionadas a la disminución de la tensión física presentaron los puntajes más bajos. Esto quiere decir que los participantes de la muestra creen que el alcohol incrementa sus conductas sexuales y/o que disminuye su malestar psicológico. Paralelamente, los participantes creen menos que el alcohol puede aliviar el malestar físico. Se compararon las expectativas y en cada una de las áreas, en función a las variables sociodemográficas sexo, carrera de estudios, personas con las que vive y ocupación y no se encontraron diferencias (anexos B7 al B10). Tabla 8. Datos descriptivos de las variables Expectativas hacia el consumo del alcohol y Autoeficacia de resistencia a la bebida Variables M Mdn DE Min Max ECA 60 EXSEX .54 .50 .33 0 1 SPOD .43 .44 .27 0 1 TNFS .28 .20 .27 0 1 TNPS .51 .50 .36 0 1 EXTOT .43 .45 .24 0 1 ARB APGR 3.14 3.04 .83 1 5 AAEM 4.14 4.45 .91 1 5 AOPR 4.39 4.63 .81 1 5 ATOT 11.67 11.99 2.24 3 15 Nota: ECA = Expectativas de consumo de alcohol, EXSEX = Incremento de la expresividad y sexualidad; SPOD = Desinhibición y sentimientos de poder, TNFS = Disminución de la tensión física, TNPS = Disminución de la tensión psicológica, EXTOT = Área global de las expectativas de consumo de alcohol, ARB = Autoeficacia para rechazar la bebida, APGR = Autoeficacia ante la presión grupal, AAEM = Autoeficacia para el alivio emocional, AOPR = Autoeficacia oportunista, ATOT = Autoeficacia General. N = 138 El tercer objetivo, buscó identificar las dimensiones de la autoeficacia de resistencia a la bebida y conocer las difere