La tomografía computarizada (TC) contrastada es una buena opción de herramienta para evaluar la extensión y complicaciones de la pancreatitis aguda (PA). Objetivo: describir la utilidad diagnóstica del TC contrastada en la PA, en base a la información encontrada. Comparar fortalezas y debilidades de cada modalidad como la TC, ecografía y resonancia magnética (RM). Métodos: Revisión narrativa, en bases de datos, PubMed y Google Académico, se analizaron las publicaciones entre 2014 y 2024. Descripción de hallazgos: La TC y la ecografía son herramientas diagnósticas de primera elección. La ecografía se sugiere para pacientes con sospecha de PA por posible obstrucción de vías biliares, sensibilidad del 95 % Al comparar la TC contrastada entre la ecografía y la RM, se determinó que la TC en etapa avanzada de la enfermedad es muy útil para determinar entre la forma edematosa intersticial y la necrotizante de la PA. Según la clasificación de Atlanta, la TC contrastada aumenta su sensibilidad 76% y precisión después de 72 horas, cuando la necrosis es más evidente, aunque presenta limitaciones en pacientes con insuficiencia renal o alergias al contraste. Por otra parte, la RM es una alternativa con alta sensibilidad (92%), pero su disponibilidad y costo son sus desventajas. Conclusión: La TC contrastada sigue siendo el método de referencia para evaluar la PA, aunque su elección debe considerar las características del paciente y la disponibilidad de otras modalidades complementarias en la toma de decisiones clínicas, lo que resalta la importancia de la TC contrastada en la PA.
Contrast-enhanced computed tomography (CT) is a good tool for assessing the extent and complications of acute pancreatitis (AP). Objective: To describe the diagnostic utility of contrast-enhanced CT in AP, based on the information available. To compare the strengths and weaknesses of each modality, such as CT, ultrasound, and magnetic resonance imaging (MRI).Methods: A narrative review was conducted in databases, PubMed, and Google Scholar. Publications from 2014 to 2024 were analyzed. Description of findings: CT and ultrasound are first-line diagnostic tools. Ultrasonography is suggested for patients with suspected AP due to possible biliary tract obstruction, with a sensitivity of 95%. Comparing contrast-enhanced CT with ultrasound and MRI, it was determined that CT in advanced stages of the disease is very useful for determining between interstitial edematous and necrotizing AP. According to the Atlanta classification, contrast-enhanced CT increases its sensitivity by 76% and accuracy after 72 hours, when necrosis is most evident, although it has limitations in patients with renal failure or contrast allergies. On the other hand, MRI is an alternative with high sensitivity (92%), but its availability and cost are its disadvantages. Conclusion: Contrast-enhanced CT remains the gold standard for assessing BP, although its choice should consider patient characteristics and the availability of other complementary modalities in clinical decision-making, highlighting the importance of contrast-enhanced CT in BP.