En esta investigación se detalla la importancia crucial de las pruebas pretransfusionales en el marco de la transfusión de concentrados hemáticos durante cirugías electivas. Se explora la evolución histórica de las prácticas transfusionales, así como la clasificación y los requisitos específicos de las cirugías electivas. Se profundiza en las pruebas pretransfusionales fundamentales, como la tipificación ABO, Rh, Test de Coombs Directo e Indirecto, la prueba cruzada mayor y Rastreo de Anticuerpos Irregulares, destacando su papel esencial en garantizar la compatibilidad sanguínea y prevenir posibles reacciones adversas durante las transfusiones. Además, se examina detalladamente el protocolo type and screen como una herramienta efectiva en la gestión de recursos en los bancos de sangre, junto con el programa MSBOS (Maximum surgical blood order schedule) diseñado para mejorar la eficiencia en la administración de transfusiones en cirugías electivas. Se concluye que la implementación de estos métodos no solo fortalece el uso adecuado de la sangre, evitando transfusiones innecesarias, sino que también contribuye a una práctica médica más segura y efectiva, mejorando significativamente la calidad de la atención al paciente en entornos quirúrgicos.
This research delves into the crucial importance of pretransfusion testing in the context of blood transfusion during elective surgeries. It explores the historical evolution of transfusion practices in this context, as well as the classification and specific requirements of elective surgeries. The key pretransfusion tests, such as ABO typing, Rh typing, DAT, IAT, major crossmatch, and RAI, are examined in detail, highlighting their essential role in ensuring blood compatibility and preventing potential adverse reactions during transfusions. Additionally, the type and screen protocol is scrutinized as an effective tool in resource management in blood banks, along with the MSBOS program designed to enhance the efficiency of transfusion administration in elective surgeries. It is concluded that the implementation of these methods not only reinforces the appropriate use of blood, thus avoiding unnecessary transfusions, but also contributes to a safer and more effective medical practice, significantly improving the quality of patient care in surgical settings.